FORTALEZA, Brasil, (AFP).- En los últimos cinco años España ha ganado un mundial en Johanesburgo, una Eurocopa en Kiev y otra en Viena, escenarios respetables pero que no tienen el lustre del estadio Maracaná de Río de Janeiro donde se medirá a Brasil en la final de la Copa Confederaciones el domingo a las 6 de la tarde (hora dominicana). Mientras que Uruguay e Italia chocarán a las 12 del mediodía por el tercer y cuarto lugar.
«Vamos a tratar de tomar un respiro después de este partido tan difícil. Tenemos tres días para recuperarnos. Me parece fantástico que mis jugadores mantengan ese sueño de niños que es enfrentarse a Brasil en Maracaná. La emoción está garantizada», explicó el técnico español Vicente del Bosque tras el partido ante Italia.
«¡Boom! Estamos en la final. Jugaremos ante Brasil en Maracaná. ¿Qué más queréis?», dijo en su cuenta de twitter el defensa central español Gerard Piqué, resumiendo el sentimiento del equipo.
España se ganó el derecho a jugar ahí gracias a una muy trabajada victoria ante Italia en semifinales.
El partido acabó 0-0 tras el tiempo reglamentario y la prolongación y se decidió en los penales (7-6).
El nuevo jugador del Manchester City, el sevillano Jesús Navas, marcó el penalti decisivo.
El partido se disputará el domingo a las 19H00 (22H00 GMT) y podría suponer el tercer torneo consecutivo de los españoles, que encadenaron el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012.
Antes habían ganado la Eurocopa-2008 pero fallaron en la Copa Confederaciones que se disputó en Sudáfrica en 2009.
«Va a ser un partido emocionante. Había el deseo de una final Brasil-España y es una final bonita de jugar», dijo el arquero Íker Casillas, designado mejor jugador del partido, que este jueves evitó que Italia se adelantara en el marcador en el primer tiempo.
