Lo que nos afecta o no, sólo nosotros decidimos
Ya que Los hombres casi siempre creen lo que desean.
La suerte de los caídos, cuando se comete el error de pretender hacer fiesta sobre su tumba, sin antes haber comprobado su muerte. Dicha para unos y para otros, sorpresa y frustración. La clásica batalla entre el bien y el mal, entre el ocaso y el amanecer. Mientras el primero camina hacía la oscuridad, el segundo significa luz, claridad y esperanza.
A ningún mercenario demagogo, ya sea político o real profesional, o, inclusive aquellos pelafustanes que hacen uso de los medios de comunicación para difamar y tratar de marchar honras, le he concebido adoptar una postura que no sea avasallante. Con el único propósito de ultrajar, utilizando un lenguaje arrogante, para tratar de acallar, enmudecer y oscurecer las virtudes ajenas hasta hacerlas desaparecer.
Señores de oratoria rancia, cualquerizada, intrigante, seductora en ocasiones, pero siempre basada en la mentira y la intriga, con la finalidad de acorralar, encadenar como bestia a todo aquel que no se le arrodille. Tratan de amarrarlo a una noria, para que su vida transcurra en un círculo vicioso de inferioridad y desesperanza.
Por eso, la fuerza de la verdad estriba en alcanzar lo inefable, aquello que no se puede expresar con palabras; no sólo en el ámbito profesional, sino, en lo más importante que mueve al ser humano, esto es, los sentimientos, los amores, la amistad.
Sin importar las perversidades de la vida, no se puede sobrevivir estando separado de las circunstancias buenas y malas que la rodean, porque esto equivaldría a vivir en la nada, en el vacío, cosa imposible de concebir, porque ese vacío, esa nada, no existe.
Somos nosotros, más las circunstancias, los que moldeamos nuestra existencia, y sólo nosotros, los que determinamos hasta qué nivel ese conocimiento sensible, esa opinión que parece surgir con apariencia amarga o no, incidirá en nuestro comportamiento y sentimientos.
Buena medida es permanecer lo más alejado posible de aquellos que sufren el complejo de abandono, manifestado como una sensibilidad extrema por la falta de amor o esas pruebas de afecto que se expresan en la amistad, ya que ese tipo de persona sólo nos causará pesares y angustias.
De esta manera llegamos a pensar que quizás el objetivo de todo ser bien intencionado, de que desea algo mejor para el medio general que cohabita, queda expuesto por Sigmund Freud la meta es hacer consciente lo inconsciente. Todo esto a sabiendas del dolor que produce el saber que como candil que se apaga lentamente, o como estrella fugaz que sólo deja una estela, de igual manera se extinguen los amores, las esperanzas y por supuesto, la propia vida.
Pero en amores y amistad, al parecer, llegué tarde, llegué temprano y cuando llegué a tiempo me asustó tanta puntualidad. Cómo cuesta encontrar los tiempos de la vida, ese momento justo en el que los lazos se entrecruzan. Y Si yo no me cuido, ¿quién lo hace? Y siendo para mi mismo, ¿qué soy yo? Y si no ahora, ¿Cuándo?. ¡Si señor!
El hombre fuerte es el que domina sus pasiones. El hombre sabio es el que aprende de todos con amor.
El hombre honrado es aquel que trata a todos con dignidad, honrando a cada ser humano.
Talmud.-

