Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Hechos y cosas que pesan, tratando de eternizarse

Porque… “La única aristocracia posible y respetable es la de las personas decentes”.

Hay cositas, cosas y cosotas que pesan más que la enjundia, producto de un mal de amores, al igual que la repetición infinita de hechos dolorosos que pretenden mantenernos esclavizados con lo mismo, por secula seculorum, como Jesucristo clavado en la cruz y, cierta y dolorosamente, el solo pensarlo, la sola imagen del hecho, es horrible.

 Esa pesada carga nos quiere aplastar, destrozarnos y ha medida que el tiempo pasa, lamentablemente, nos vamos acostumbrando a ella con una especie de masoquismo colectivo, donde “na´e´na´”. Y esta triste realidad, nadie, absolutamente nadie la conoce mejor que aquellos que han tomado la política como negocio, los inmorales y corruptos enganchados a la política.

 Por eso juegan con la añafea de la sociedad y más, en aquellos lugares donde se mantiene esa gran masa en estado de indefensión a la espera de la cajita o la “cena” de navidad. Esa gran masa se mantiene alienada, aplastada bajo la miseria y el peso de su ignorancia, solo para ser utilizada cuando se necesita su voto.

 Recordando, como muy bien expresó, hace siglos, el sofista Protágoras, que el hombre era la medida de todas las cosas, queriéndonos decir que siempre hay que valorar lo que es bueno o malo, correcto o equivocado, con relación a las necesidades del hombre, la política no se nos puede escapar a estas realidades y tenemos que valorar todas las cosas buenas que posee y las malas que desde siempre la han acompañado.

 Escepticismo ante las actitudes, poses y respuestas a nuestros bastos problemas que nos presentan los falsos políticos, esos que irrespetan a todo el mundo, entiéndase, a todo el mundo, incluyéndolos a ellos, porque a la hora de los intereses encontrados no hay respeto para nadie. A sabiendas de que tenemos que vivir con ellos porque muy a pesar de que el problema no es sencillo, peor son los “dictadores democráticos”, aquellos que se valen de artificios y argumentos dentro de la democracia para permanecer en el poder.

 Mientras algunos se presentan con una virginal y cándida inocencia que a muchos conmueve, dejándolos atolondrados con su rica elocuencia, anonadados, como si viesen a Caperucita Roja en persona, otros tantos, como expresó Monseñor Arnaiz “cuando se le designa en un ministerio de Estado, consideran que se les ha dado un título de propiedad absoluta de la Patria y una patente de corso”.

 Muy a pesar de todo esto, tenemos que creer, mientras estemos vivos tenemos que creer y mantener la esperanza de que aún se pueden hacer cosas buenas, por encima de esos idiotas endiosados, aunque con nivel de ejecutivo. Por encima de esos “sicarios inmorales” que insultan sin ningún reparo, como bien lo calificara monseñor De la Rosa y Carpio.

 Son los mismos que se comportan como culebras, como el más sucio y vulgar de los animales que se arrastra en el fango, en el lodo cloacal, respirando por medio de un sorbete para engañarse ellos mismos, negando su estirpe y comportamiento asqueante.

 Todo se desenvuelve en base a un conjunto de despropósitos, sustentados en absurdos y, no solo estoy hablando de los más de mil millones para el 911, cuando en los hospitales no hay ambulancias, la Policía sin vehículos, aunque a estos últimos les pueden dar la cantidad que sea y duran menos que una cucaracha en un gallinero.

 Pero además, carecen de los efectivos necesarios para llevar a cabo su misión, sin armas adecuadas, comunicación y mucho menos entrenamiento, porque en cuanto a esto, marchan mejor que el conocimiento y entrenamiento sobre sus obligaciones como agentes, debido al enfoque militarista que reciben los mismos sin que hasta ahora se haya pasado de la teoría, para hacer la verdadera reforma que necesita ese cuerpo policial. Y por ese camino errado continuamos.

 Esos hechos, son parte del gran problema que han causado los políticos a esta sociedad. El problema está ahí y no lo quieren ver. La miseria vanguardista que crece y se multiplica a diario, ya no solo en los llamados “barrios intervenidos”, sino, donde habita la degradada ex clase media pero, los políticos no ven estos problemas, ensimismados en sus propios y engañosos logros, que los manipuladores de cifras le dicen y ellos insisten en creérselas, a sabiendas del engaño.

 Mientras tanto, crece el gran problema y minuto a minuto se “globaliza” mucho más. ¡Sí señor!

“La sociedad es un manicomio cuyos guardianes

son los funcionarios y la  Policía”.

Strindberg.-  

El Nacional

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