Lloyd “Chobby” Capellán
Especial para Qué Pasa!
Sólo un achaque repentino en la salud de mi comadre Cocó Feliciano pudo impedir que ella no estuviese junto a Cheo la noche del martes 25 de marzo de este año, para el homenaje al Salsero Mayor, Johnny Pacheco, en el Hotel Jaragua.
Corría el otoño de 1972 cuando a mi pana full, Mundito Espinal, se le ocurrió recomendarme al recién llegado representante de la Fania Records, el argentino José Di Nuncio, un hombre blanco de 6.3 de estatura y trato afable.
El trabajo que debíamos realizar de inmediato era el de peinar todo el territorio de la República Dominicana, promoviendo el nuevo e inmenso catálogo de los artistas, todos estrellas, del Sello Fania Records.
Completamente armados de la capacidad de reproducción sonora de la época en Long Playing, 45RPM, Cassetes y 8 Tracks, iniciamos el proceso de sembradío de la más grande producción discográfica en serie de música latina, jamás realizada. Nuestras voces eran pregones: Llegó la salsa. Esto es salsa. Es un nuevo género. Son las Estrellas de Fania.
Di Nunzio, por mi dedicación al trabajo, me enseñaba los trucos de la promoción del disco. A cambio yo le presentaba a mi pueblo y el valor e importancia de la radio y de su gente. Por eso, en cada pueblito, pueblo grande, o ciudad, recaudábamos las opiniones de los dueños, directores y locutores de las estaciones de radio, de la música que les entregábamos.
En cada visita notábamos un inusitado interés en el material que solíamos escuchar en atestadas cabinas de transmisión, las cuales rompían la programación habitual. Hoy, acostumbrado a la reflexión, estoy sumamente orgulloso de haber colaborado con tanta pasión, en el fortalecimiento de las Estrellas de Fania en la población dominicana.
El señor José Di Nunzio y yo plantamos para la posteridad los nombres rítmicos, dulces, sonoros y hoy clásicos populares de esas brillantes estrellas del parnaso musical caribeño. Armábamos tantas algarabías en las estaciones de radio que la rumba continuaba igualita en otra emisora al doblar la esquina. A veces se unían en cadena. Una de esas noches en que salimos agotados hacia otra comunidad, aconteció que al pasar frente a la fortaleza militar nos detiene una patrulla con órdenes estrictas: A ustedes dos el General les espera. Di Nunzio se puso más blanco, yo cenizo y asustado. El General al vernos exclamó: Alborotaron al pueblo y ya se van ¿Y dónde está mi salsa? Dicho esto abrió una gaveta de su escritorio, sacando un litro de whiskey, el cual bajó la tensión y puso al General y a Di Nunzio a cantar tangos.
Nos llevó casi dos semanas repartir por todo el país aquel enjambre de vinyl y cintas magnetofónicas que compone el fabuloso archivo de Las Estrellas de Fania.
Historia
Por José Di Nunzio supe que Johnny Pacheco fundó Fania Records en la década del 60 en New York. Es músico, arreglista, flautista y cantante. Al comienzo el sello era pequeño y el propio Pacheco distribuía los discos, en el baúl de un carrito suyo Mercedes-Benz 180. Para financiar el sello se asoció al abogado y ex policía Jerry Masucci, quién con gran habilidad comercial lo coloca en lo que es hoy. Pacheco fue y sigue siendo el director musical. Pacheco y Masucci se complementaban uno al otro.
En el 1971 la compañía reunió a todos sus músicos y cantantes en la pista de patinaje Cheetah. Este evento fue magistralmente filmado por el cineasta León Gas, surgiendo así la película “Nuestras cosas latinas”. Fue estrenada en el verano del 73 en varias salas de cines del país, a las que asistieron Pacheco, Richie Ray, Bobby Cruz y muchos más.

