Por Domingo Del Pilar
El Nacional
WASHINGTON.- La investidura de Barack Obama como presidente número 44 de Estados Unidos viene precedida de una serie de preparativos que lleva varios meses, a cargo de un comité oficial que no ha dejado nada al azar.
A juzgar por la algarabía existente en esta capital parece que son muchos los que tienen que celebrar la ascensión del primer negro a la Presidencia de la primera potencia mundial.
A causa de la solemnidad de la investidura todo ha sido ensayado. Los preparativos parecen un guíón de televisión en el que se ha cronometrado no sólo la duración de los discursos, sino hasta la trayectoria del recorrido que hará el flamante Presidente cuando se desplace por la avenida Pensilvania para recorrer el espacio desde el Capitolio, donde se le tomará juramento, hasta la Casa Blanca, donde le aguarda la toma de decisiones importantes en materia económica y de política internacional.
Ayer se pudo apreciar parte de ese ensayo próximo a la Casa Blanca, donde estaba montado todo el aparataje como preludio de lo que será la ceremonia oficial del martes de la semana entrante.
Con codazos, empujones y la consabida expresión behind of de line (detrás de la línea) a cargo de miembros de la seguridad, muchas personas pudieron observar cuando dos parejas, una negra y otra blanca, representaban al presidente Barack Obama y su esposa Michelle y al vicepresidente Joseph Biden y su esposa Jill Jacobs. La representación de Obama la hizo el sargento Derrick Brooks, mientras que la de Michelle, la marina LaSean McCray.
Ambos recorrieron el tramo a pie saludando al público como lo harían las verdaderas parejas presidencial y vicepresidencial, y no fueron pocos los que trataron de acercarse más de lo que los miembros de la seguridad permitían.
Todo el recorrido fue seguido además por un montón de fotógrafos de prensa y camarógrafos con sus pesados equipos de televisión a cuestas. También los acompañaron batallones militares y bandas de música escogidas para participar en el desfile oficial de la semana próxima.
La ceremonia oficial comenzará con un servicio religioso a cargo de un pastor seleccionado por Obama, quien previo a esto se reunirá con el saliente presidente George Bush y luego asistirá a la juramentación del vicepresidente Biden, de 67 años.
Juro solemnemente que cumpliré escrupulosamente las funciones de Presidente de Estados Unidos y que, en toda la medida de mis medios, salvaguardaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos, dice el artículo 2, sección 1 de la Constitución de esta nación. Estas serán las palabras que pronunciará Obama, de 47 años, ante más de 30 mil espectadores que, según los organizadores, estarán en las afueras de la sede del Congreso.
Afuera del Capitolio se pudo observar ayer a gran cantidad de obreros, técnicos y militares que trabajaban en la preparación del escenario para tan magno acontecimiento.
Los organizadores han distribuido unos 240 mil boletos entre invitados a la ceremonia y, debido a las inclemencias del tiempo, serán regalados cobertores contra el frío y contra la lluvia, aunque por razones de seguridad los paraguas están prohibidos.
Después de ser juramentado el presidente Obama regresará a la Casa Blanca acompañado de su esposa Michelle y de sus hijas Malia y Sasha. Lo mismo harán el vicepresidente Biden, su esposa y sus hijos Beau, Hunter y Ashley.
Los hoteles están copados desde hace tiempo, pero para sus huéspedes han preparado almuerzos y cenas especiales como parte del atractivo y el ambiente de fiesta que vive la capital de la nación.
Los organizadores, entre los que figuran el señor Emmett S. Beliveau y la estrella negra de la televisión Oprah Winfrey, han dicho que el presidente Obama asistirá a los 10 bailes oficiales ofrecidos a su nombre, con lo cual romperá un récord de actividades de ese tipo durante la toma de posesión.
Otro gran atractivo que tiene la ascensión al poder del primer negro (o mulato, como lo señalan otros) es que hará en tren el recorrido seguido por los fundadores de la nación norteamericana y por sus predecesores en el cargo.
El mandatario, se ha adelantado, saldrá el sábado 17 a las 14 horas desde Chicago y realizará cuatro grandes paradas técnicas. La primera será en Filadelfia, cuna de la Constitución; la segunda en South Delaware, en donde el vicepresidente Biden y su familia lo abordarán; la tercera será en Baltimore, en donde los distinguidos pasajeros bajarán a ingerir comida típica, y la parada final en Washington.
Hay quienes se aventuran a calcular que unos cuatro millones de personas se concentrarán en los alrededores del National Mall, que es como se denomina toda esa franja que va desde la Casa Blanca hasta el Capitolio, incluyendo el Dupont Circle y el Lincoln Memorial, en donde el sábado estuvo Obama junto a su familia para rendir tributo a Abraham Lincoln y para rememorar a su admirado Martin Luther King, quien en ese lugar pronunció el 28 de agosto de 1963, cuando el hoy Presidente había cumplido dos años, su famosa pieza I have a dream , el más popular de los discursos del asesinado líder de la lucha por la igualdad en el que expresaba su deseo de que los miembros de las razas blanca y negra pudiesen coexistir en armonía.
La Obamanía
Es una verdadera Obamanía lo que se ha desatado en esta ciudad. No hay tienda de venta de ropa o regalos que haya podido escapar a ella.
Es de todo que los comerciantes han mandado a hacer con la figura de Obama y de su familia. Usted se encuentra desde botones, tazas, franelas, gorras, bolígrafos y muñequitos, hasta un libro de los que en República Dominicana se llaman mariquitas, que permiten recortar las figuras de los Obama y en otras páginas tienen vestimentas diversas de cómo a cada quien le gustaría que fuesen vestidos el día de la toma de posesión.
También se ha popularizado la venta de los libros del hoy Presidente electo que traducidos al español se titulan La audacia de la esperanza y Sueños de mi padre, al precio de 15 dólares.

