El Nacional
El Consejo Dominicano de la Unidad Evangélica (Codue) consideró que la sociedad dominicana se encamina a una cultura del delito, fruto del incremento del narcotráfico, la corrupción y la delincuencia.
En su Carta Pastoral con motivo de la Navidad, la comunidad evangélica del país señala que la pérdida de los valores humanos e institucionales nunca había sido tan evidente y escandalosa como en el presente año 2008.
Hoy como nunca prolifera el narcotráfico en todos los estamentos de la sociedad, abunda la corrupción y se extiende la delincuencia con modalidades inéditas y utilizando herramientas y recursos inusuales que vienen a evidenciar que nos estamos encaminando a una cultura del delito, señala con preocupación el Codue en su Pastoral.
Observó que a pesar de que en el 2008 el país no fue azotado por fenómenos naturales como en el 2007, sí ha dejado los peores balances en término de pérdida de vidas humanas, reducción de la calidad de vida de la población y aumento de la pobreza.
En su pastoral, el Codue cuestiona la pérdida de los valores morales en la familia y la sociedad y considera propicio el período de Navidad para rescatarlos.
Al abogar por el rescate de la fe, la esperanza , el amor y la solidaridad, exhorta a ser sensible a las necesidades de los más desprotegidos, a que se renuncie al egoísmo, a la soberbia y al orgullo para acudir a favor de esos sectores.
Navidad es tiempo oportuno para abrir puertas, para hacer resurgir la esperanza, para que los pobres entren al banquete, participen y se queden en el mismo. Es tiempo de compartir con espíritu solidario, de hacer esfuerzos serios por reducir el desequilibrio social y la inequidad vergonzosa que arrastramos desde los tiempos coloniales, sugiere la entidad evangélica al cuestionar el consumismo en que se sumerge a la sociedad en esta época.
Al hacer un breve balance de la situación económica y social en el mundo, el Consejo Dominicano de Unidad Evangélica dice que la Navidad coincide este año con una de las más severas recesiones económicas y con una de las peores crisis, no sólo financiera, sino moral, social y espiritual que haya conocido la humanidad.

