Santo Domingo. – Durante la Semana Santa, una de las épocas más esperadas para el descanso y el compartir familiar, también aumentan significativamente las consultas médicas por problemas asociados a los excesos alimenticios y el consumo de alcohol.
La nutrióloga clínica, Paloma Montilla, advierte que entre los trastornos más frecuentes se encuentran la indigestión, acidez, distensión abdominal y diarrea, provocados principalmente por la mezcla de múltiples alimentos en un mismo día.
“Es común ver pacientes con molestias digestivas luego de combinar pescados fritos, dulces y bebidas alcohólicas en una sola comida”, explicó la especialista.
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Pero más allá de los malestares gastrointestinales, Montilla señala que la situación puede agravarse en personas con condiciones preexistentes.

La Dra. Montilla recomienda el uso moderado de alcohol durante la Semana Santa


Explica que, en pacientes con diabetes, por ejemplo, los excesos pueden generar peligrosos picos de azúcar, mientras que quienes padecen hipertensión arterial pueden experimentar descompensaciones debido al alto consumo de alcohol, alimentos ultraprocesados y la baja ingesta de agua.
A esto se suma un factor preocupante: el descuido en la toma de medicamentos. “Muchas personas olvidan o deciden no tomar sus tratamientos durante estos días, lo que empeora aún más su condición de salud”, indicó.
Otro de los riesgos latentes es la deshidratación, acompañada frecuentemente de dolores de cabeza, producto del consumo de alcohol y la falta de descanso, ya que es habitual que las personas trasnochen durante estas fechas.
En cuanto a la combinación de alimentos típica de la temporada, la especialista advierte que mezclar pescado frito, dulces y alcohol puede resultar especialmente perjudicial. Esta mezcla no solo dificulta la digestión, sino que también puede provocar reflujo, sobrecarga hepática y alteraciones en los niveles de glucosa. En personas con triglicéridos elevados, el impacto puede ser aún más negativo.
Ante este panorama, Montilla enfatiza que no se trata de eliminar las tradiciones culinarias, sino de aprender a disfrutarlas con equilibrio.

Entre sus recomendaciones, destaca evitar el consumo diario de frituras, optando por preparaciones al horno o a la plancha; controlar las porciones, especialmente de dulces; no mezclar múltiples alimentos pesados en una sola comida; mantener una adecuada hidratación; consumir alcohol con moderación y nunca en ayunas; e incluir vegetales para facilitar la digestión.

