Shira Abreu
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“Cuando emitieron la sentencia (168-13 del Tribunal Constitucional) yo sentí que se me fue el mundo encima”, dijo esta mañana Nildia Vilbrun, de 18 años, mientras esperaba junto a sus padres y su hermano que le atendieran en el centro de regularización de extranjeros que opera en la Gobernación de Santo Domingo, en Santo Domingo Este.
Esa familia, de padres haitianos e hijos nacidos en República Dominicana, centra sus esperanzas, sueños y planes a futuro en el plan que ejecuta el Gobierno dominicano para regular el estatus migratorio de miles de inmigrantes.
Nildia, que como su hermano tiene el acento dominicano en su habla, explicó que cuando dictaron el fallo ella estaba en pleno proceso de obtener su cédula de identidad y electoral para poder inscribirse en la universidad. Ha sepultado temporalmente su sueño de ser profesional del turismo para trabajar en un salón de belleza, empleo que pudo conseguir sólo con presentar su acta de nacimiento.
El padre, Vites Vildrun, de 62 años, narró que llegó al país en 1976 con un contrato legal para cortar caña y que después de 13 años, cuando ya no se dedicaba a ese oficio, obtuvo residencia. Asegura que ese documento se lo quitaron en el año 2000 agentes de migración que lo apresaron en la esquina de la carretera de San Isidro con avenida Charles de Gaulle.
Sostuvo que fue deportado y que logró reingresar a República Dominicana con visa de turista. “Volví y me quedé, porque mi vida está aquí”, expresó mientras sostenía un folder con los documentos que presentará para demostrar su permanencia y arraigo en el país, como el contrato que tiene por la casa en la que vive y cuida desde el 2003, la copia de un manuscrito de un alcalde pedáneo de San Luis en el que indica que él compró un terreno en el que construye una casa, entre otros documentos.
Sostuvo que su irregularidad en el país le produce inconvenientes que van desde la imposibilidad de obtener un trabajo bien remunerado, hasta que no puede sacar un celular a su nombre. Esta mañana su esposa, Roselaine Cardet, de 49 años, se preguntaba si ya validaron el celular que usa su marido. Nilda tampoco pudo sacar celular a su nombre, por lo que una amiga le hizo el favor, ya que hoy vence el plazo dado para que todos los móviles pre-pago estén registrados, sino, serán desconectados por las telefónicas.
Nildia sostuvo que como ella y su hermano, John Rubén, de 17 años, nunca han ido a Haití, tras la regularización quiere que su familia se someta a la naturalización.
“Hoy yo estoy como uno que llegó ayer”, lamentó el padre.
Sueño grandes ligas
John Rubén que cursa el cuarto del bachillerato, también quiere resolver el gran problema migratorio de su familia, pero por el momento está centrado en su carrera como jugador de beisbol.
Dijo que como su promedio de velocidad de picheo es de 87 y 88 millas por hora, se han interesado en él cazadores de talento de las grandes ligas, como de Washington, San Luis y de los Phillies de Filadelfia.
Requisitos Plan
El Ministerio de Interior y Policía, encargado de la aplicación del Plan de Regularización, explica en un brochure que todo el que quiera ingresar al plan, que es gratuito, debe cumplir con por lo menos dos requisitos de cada categoría, como datos que compruebe el tiempo de radicación en el país, que demuestren vínculos con la sociedad dominicana, datos que validen condiciones laborales y socioeconómicas y otros que comprueben el núcleo familiar.

