El jefe de campaña del candidato presidencial Danilo Medina clamó este jueves por una jornada política decente y sin agresiones al favorecer un pacto por la civilidad entre los principales candidatos.
El licenciado Francisco Javier García rechazó los atisbos de campaña sucia que surgen en el presente torneo electoral..
Dijo que quienes recurren a la campaña sucia y a la difusión de falsos rumores lo que evidencian es la desesperación ante la inminente derrota que sufrirán en las elecciones el 20 de mayo.
Para nosotros lo más importante es el bienestar y la paz del pueblo dominicano y si para preservar estos valores es necesario firmar un acuerdo en esta campaña electoral entre el PLD, PRD y el PRSC, lo haríamos con gusto, añadió Javier García.
El coordinador general de campaña del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sostuvo que los estrategas del PRD saben que las campañas sucias se convierten en una especie de bumerán que se devuelven contra quien la propicia y en lugar de hacer daño lo que hacen es victimizar el objetivo que luego se convierte en el favorito del pueblo.
Destacó que al candidato del PLD, Danilo Medina, nunca se le ha escuchado proferir un insulto o tratando de denostar a ninguno de sus adversarios. Danilo siempre utiliza un lenguaje de altura al dirigirse a cualquiera de sus contrincantes, lo hace con respeto y sin amenazas, limitándose a plantear y ofrecer soluciones a los problemas que aquejan a la población dominicana.
El PRD y su candidato saben y están conscientes de que están perdidos, los números no les dan, el pueblo rechaza el retroceso, se sienten acorralados y están dispuestos a llegar a los extremos cuando están al borde del precipicio electoral, indicó.
Alertó que la conducta irresponsable de los candidatos desesperados puede exacerbar los ánimos de algunos de sus seguidores y provocar situaciones que habría que lamentar.
En tal sentido dijo que el pueblo dominicano no se merece asistir a una jornada electoral deprimente y sin propuestas por una parte de la oposición carente de imaginación, por lo que es imperativo un pacto de civilidad.

