El salón Manuel Rueda de la Fundación Corripio fue el escenario ideal para la puesta en circulación de la obra Ubres de un novelastra, de la autoría del escritor y periodista Federico Henríquez Gratereaux, por tratarse de un lugar que entre sus libros y un piano, alberga íntimos amigos que tienen algo en común con el tema tratado.
En su portada se destaca que la obra es un extraño libro en el que su autor intenta ofrecer al lector, en un solo envase literario, narración, reflexión y emoción.
La acción de los personajes abarca el lapso de 75 años. El relato se extiende desde la revolución bolchevique, en 1917, a través de dos guerras mundiales y algunas dictaduras caribeñas, hasta desembocar en la época de entronización de gobiernos militares de extrema derecha en Sudamérica. La mayor parte de los personajes que aparecen en Ubres de novelastra son imaginarios.
En el acto, las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Jacinto Gimbernard, director ejecutivo de la Fundación, y la presentación correspondió Alejandro Arvelo.
Otra de las personalidades que tuvo participación en la actividad, fue el presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier.
Además del autor de la obra, la mesa principal estuvo presidida por José Luis Corripio Estrada, presidente de la Fundación Corripio; José Alcántara Almánzar y Jorge Tena Reyes.
Federico Henríquez Gratereaux, ganador del Premio Nacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña en 1979, ha publicado: La feria de las ideas, en 1984; Un ciclón en una botella, en 1996; Empollar huevos históricos, en 2001; Disparatario, 2002 y Pecho y espada, 2003.
Es miembro de la Academia Dominicana de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española.

