Opinión

Ginecología actualizada

Ginecología actualizada

(Para los datos científicos de esta columna, me basé en el libro de Maureen Paul, et al., “A Clinician’s Guide to Medical and Surgical Abortion”, Churchill Livingstone, 1999).

El uso de medicamentos aprobados por la comunidad científica internacional para interrumpir un embarazo no es noticia, no es ilegal, ni debe generar alarmar. En Republica Dominicana, Nicaragua, El Salvador y Chile, únicos países en América donde el aborto está penalizado en todos los casos, estos fármacos sólo pueden ser utilizados de forma legal cuando el producto de la concepción está muerto, como es el caso del diagnóstico de “óbito” o “huevo muerto retenido”.

A causa de la clandestinidad, en nuestro país, el personal médico tiene que recurrir a medicamentos que contengan Misoprostol (sustancia abortiva) como parte de sus componentes, pero no es su indicación precisa, como Cytotec, el cual se usa para  proteger el estómago y evitar la formación de úlceras. Existen otras sustancias más efectivas, como el Mifepristone, con menos efectos secundarios para interrumpir un embarazo sin complicaciones para la mujer.

El retener un embarazo sin vida, por no tener acceso al medicamento puede producir complicaciones a la mujer, como infecciones generalizadas (septicemia),  trastornos de coagulación que podrían llevarla a la muerte y abultar nuestras ya inaceptables cifras de mortalidad materna. No olvidemos que son mujeres pobres.

En la actualidad existe evidencia suficiente para recomendar un régimen específico con Misoprostol  para el aborto en el primer trimestre del embarazo. La mayor parte de los estudios han evaluado la eficacia de una dosis de 800 mg del fármaco, repetida durante varios días hasta completarse la expulsión.  La evacuación puede tardar hasta 48 horas con una tasa de efectividad  de 95 por ciento.  El 70 por ciento de los abortos se completarán en las primeras 24 horas. Su uso es una buena y segura alternativa.  

La administración consiste en  ingerir vía oral o colocar las tabletas machacadas vía sublingual o en el carrillo (mejilla),  o en la  vaginal.  Los efectos secundarios  mas frecuentes son dolor, escalofríos, fiebre, náuseas, vómito y diarrea. Si la mujer es del grupo sanguíneo Rh negativo, se le debe administrar inmunoglobulina anti Rh en las primeras 24 horas.

Desde el año 1991, se conocieron las propiedades abortivas del misoprostol en Brasil.  Su eficacia para inducir la interrupción del embarazo ha reducido la mortalidad y morbilidad relacionadas con el aborto. Nuestro Ministerio de Salud debe tomar nota si pretende alcanzar el numeral cinco de Los Objetivos del Milenio, “Disminuir la Mortalidad Materna”.  Que no panda el cúnico.

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