El feminicidio es el último eslabón en el proceso de la violencia contra la mujer. Femicidio es la forma correcta y necesaria de llamar a toda muerte de mujeres derivada de acciones y situaciones de violencia específica por su condición sexual.
El Estado tiene una responsabilidad inalienable en las muertes evitables, la mortalidad materna con cifras de 159 por cada 100,000 nv y los feminicidios, 128 mujeres asesinadas hasta septiembre del presente año. Estos flagelos ocupan los primeros lugares de causas de muertes de mujeres en edad reproductiva.
Bajo el manto de crímenes pasionales quedan encubiertos innumerables feminicidios. A pesar de los esfuerzos realizados por las entidades correspondientes todavía existen trabas para obtener los datos en los Departamentos de la Policía Nacional, la Procuraduría General de la República y el Instituto de Ciencias Forenses. Incluir el crimen del feminicidio en las leyes penales, como tipo jurídico diferente al del homicidio es una obligación ineludible del Estado, se tendría un registro real de las muertes de mujeres por su condición sexual, como resultado de la calificación precisa de los casos.
La casa sigue siendo el espacio más peligroso para las mujeres, según Susi Pola. Es una realidad que la mayoría de los crímenes ocurren en la casa, sin embargo para exhibir su poder y derecho de propiedad sobre el cuerpo de la mujer algunos hombres deciden matarlas en lugares públicos como las calles, los puentes, estacionamiento de hoteles, comercios, lugares de trabajo e incluso sitios de diversión. El machismo es opresión, y llega a exhibir el cadáver de la mujer como su bandera de triunfo, nada más parecido al canibalismo.
Llevamos la delantera en el Caribe y América Latina en las cifras de embarazo en niñas y adolescente, de mortalidad materna y de feminicidio. Estas estadísticas a pesar de sus subregistros, evidencian lo que la bonanza de crecimiento económico de un 5.5 por cientos quiere ocultar. Nuestra economía duplica el promedio estimado de crecimiento económico por el Fondo Monetario Internacional FMI para la región del Caribe, de 2.4 por ciento. Tantos recursos no nos han servido para mejorar la calidad de vida de la mujer, ni siquiera para salvarles la vida, en temas de feminicidio, en números de casos de muertes por año, solo nos superan El Salvador y Guatemala. El crecimiento económico no permea en la calidad de vida de las mujeres.
Es una necesidad incluir el crimen del feminicidio en las leyes penales, no hay nada que esperar.
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