Opinión

Ginecología actualizada

Ginecología actualizada

Hace unos años, ahuyenté la muerte…

El miedo atraviesa la familia. Se respira en el silencio, en los gritos, en la espera,  penetra las paredes e invade los cuerpos.   Desde siempre me acompaña.

Hace unos años, ahuyenté la muerte, vino por ella y la encontró en mis brazos.  La envolví en una lluvia de coplas, evocando a  las diosas.

 Se la arrebate a la noche.  Le canté con  dolor,  con mi sangre, con mi alma.  Al llegar el rocío, mi voz continuaba tarareando las canciones, sus canciones. Las que cantaba para mi, las que hoy le canto yo.

Entre cansancio y quebranto me quedaba dormida. Cuando despertaba, de forma instintiva emprendía  a cantarle.

Mi voz sopla el mal, destierra los miedos,  espanta los fantasmas.  La apreté  a  mi pecho,  para que su corazón tomara el mío.

  La deje cuando la vi tranquila, dormida, pero mi canto no cesaba.  Ya no cantaba para ella, cantaba para mí, para callar mis miedos, para llamar a mis diosas, para no sentirme sola.

La vida escribe en el cuerpo, todo lo cuenta.  Por una caída, a mis tres años se fracturaron mis dos piernas, pase 15 días interna en el hospital, 15 días escuchando sus cantos, sintiendo su corazón latir como mío, volví  habitar en su útero.

Fuera de sus brazos, dolía,  en su pecho no vivía el miedo.    Ese maldito miedo que me invade, y canto, canto, canto, como cantaron mis abuelas, mis tatarabuelas, mis ancestros, para exorcizar los fantasmas, los miedos, para aquietar la muerte.

El Nacional

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