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Grito en Santiago por la soberanía

Grito en Santiago por la soberanía

Ubi Rivas

Nueva vez, ahora en el plenario de 56 Reunión Ordinaria de jefes de Estado y Gobierno del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), nuestro presidente Luis Abinader, anfitrión del cónclave regional, clamó ante la comunidad internacional, acudir ayudar a Haití, transitando actual, el trayecto más desventurado, aciago y peligroso, de su pesaroso pretérito, cuajado de grandes desgracias y enormes despropósitos que determinan su angustiante letargo.

Otrora en el máximo foro mundial de Naciones Unidas, cada ocasión internacional o nacional que se presenta, nuestro gobernante es reincidente en clamar el internacional socorro al desgraciado vecino haitiano, para en un mayúsculo propósito mancomunado, Haití logre con firmes pasos, superar su virtual postración de Estado fallido o fallado, compartido anhelo nuestro, por reorientar y normalizar a Haití.

“Llamamos la atención en este cónclave, para que se haga conciencia de que el sacrificio que hace RD con el exceso de inmigrantes irregulares supera sus posibilidades de asimilación”, puntualizó contundente nuestro mandatario, reafirmando nueva vez: “RD no puede solo con Haití”.
Su equipo de estrategia debió anexar en cuadros y cifras, reclamo de los costos al contribuyente de cuanto nos cuestan las parturientas que en grandes proporciones vienen a parir en hospitales dominicanos, con graves deficiencias nutricionales, cuantos obreros haitianos laboran en industria construcción, turismo, zonas francas, agro empresas, conserjes edificios apartamentos, fruteros buhoneros, indocumentados en no pequeña proporción.
Cuantos niños y adolescentes haitianos reciben instrucción gratuita en escuelas públicas.

Cuantos haitianos pudientes huyen de su país al nuestro por el escenario de incontrolada violencia donde las pandillas de delincuentes fijan el monopolio de la violencia, rentando y comprando apartamentos, creando empresas.

Es decir, ilustrar con soportes contundentes, y un porque no gesto teatral, el guion de nuestra pesada múcura haitiana.
Esa situación desbordada de indeseable saturada presencia ilegal haitiana no solo representa una carga económica desproporcionada, además gravemente atenta contra la soberanía física dominicana, entendiendo que la económica la perdimos desde que Westendorp, viniendo de Harmont, traspasó las acreencias dominicanas a la San Domingo Improvement, desembocando en la Convención de 1907, y con ello, la regie, el Uti posidetis,la South Porto Rico Sugar Company, el dominio hasta hoy, por Estados Unidos, de nuestro fuero económico.

Es el fuero físico el que todos, apoyando a nuestro presidente Abinader, por todos los medios legales y constitucionales, debemos evitar perder, respaldando sus reclamos de ayuda internacional al desventurado Haití, no una única responsabilidad humanitaria nuestra.

El escenario internacional está ilustrado por nuestro gobernante el apabullante peso que representa para nuestra economía y soberanía física el caótico escenario haitiano de hoy.
El reto es irrenunciablemente política nuestra.
Identificar cuantos haitianos requerimos en diversas faenas.
¡El resto, fuera!

Por: Ubi Rivas
ubirivas30@gmail.com

El Nacional

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