WASHINGTON.- Hubo un momento, hasta hace aproximadamente un año, en el que parecía que lo que los multimillonarios de Estados Unidos querían no era un yate o un avión, sino un periódico. La mayoría de ellos como Jack Welch, ex presidente de general Electric, o Bill Gates, fundador de Microsoft no pasaron del mero antojo.
Otros, sin embargo, sí se hicieron con un periódico. Algunos, con más de uno. El caso más espectacular fue el del millonario y filántropo californiano, amigo de los Clinton y del Estado de Israel, Sam Zell.
Hace justo dos años, Zell vendió su inmobiliaria, especializada en edificios de oficinas, al gigante del capital-riesgo Blackstone, por 30.600 millones de euros. Apenas cinco meses después, Zell pagaba 6.400 millones de euros por Tribune, la segunda mayor cadena de periódicos de Estados Unidos , con una serie de cabeceras más o menos míticas enEstados Unidos , encabezadas por el ‘Chicago Tribune’ y por ‘Los Angeles Times’.
Ahora, un año y medio después de aquella operación, Zell ha decidido encargar al bufete de Chicago Sidley Austin y al banco de inversión Lazared Freres (del que Rodrigo Rato es consejero) que empiece a preparar la suspensión de pagos, según informaba ayer ‘The Wall Street Journal’. No es que Zell haya tirado la toalla. Anoche aún seguía negociando con los acreedores del ‘Tribune’, un grupo que tiene un espectacular pasivo de 10.000 millones de dólares.
En Estados Unidos , la convocatoria del concurso de acreedores que es de lo que se trata en una suspensión de pagos permite a las empresas reestructurar su deuda antes de volver a funcionar. Ésa es la razón por la que Zell ha contratado a Lazard Freres. Porque, según la información del ‘Journal’, el grupo ‘Tribune’ está ya en virtual suspensión de pagos, con atrasos de meses en el pago de sus deudas y una manifiesta incapacidad para cumplir sus objetivos de endeudamiento.
El posible colapso del grupo ‘Tribune’ se debe, según los analistas del sector, en buena medida a Zell. El multimillonario se ha mostrado como uno de esos individuos que creen que dirigir un periódico es algo muy fácil, y se ha empeñado en hacer un ‘micromanagement’ de la empresa. A eso se ha sumado el peculiar estilo de gestión de Zell, basado más bien en gritar a sus colaboradores y en proferir todo tipo de insultos y tacos.
Eso ha exacerbado las tensiones en una compañía que, al igual que todos los medios de comunicación, está en plena reconversión por Internet y en la que, además, existen unas tremendas tensiones entre sus dos cabeceras estrella: ‘Los Angeles Times y ‘Chicago Tribune’.
‘Tribune’ no es un caso aislado. La crisis de la prensa escrita ha forzado a McClatchy, la tercera mayor cadena de diarios de Estados Unidos, a poner en venta una de sus joyas, ‘The Miami Herald’, según ha informado ‘The New York Times’.
Todos estos cambios no sólo reflejan los problemas de los medios de comunicación ante la caída de las ventas y de la publicidad derivados de Internet, sino también el impacto del colapso del crédito en Estados Unidos y la sobreextensión de algunas empresas. Para muchos, la entrada de Zell en un sector que desconocía es una de las claves de la crisis de ‘Tribune’. Y McClatchy se está viendo también muy afectada por su adquisición, hace dos años, de Knight Ridder, otro gran grupo de prensa escrita, por 4.700 millones de euros.

