Opinión

 ¿Hacia una sociedad de zombis?

 ¿Hacia una sociedad de zombis?

El salto de la modernidad a la postmodernidad, es todo un concepto de periodización, que marca un hito en la manera de pensar de los individuos. Desde las acerbas críticas que hiciera Friedrich Nietzsche a la modernidad, hasta la gestación del proyecto postmodernista que iniciaran pensadores del nivel de Immanuel Kant y Augusto Comte, las sociedades se han tornado cada día más complejas, con fenómenos inadvertidos, que han impactado el mundo en el sentido lato de la palabra.

¿Y cuál ha sido ese fenómeno que los gestores de la postmodernidad no pudieron advertir? La respuesta es simple: las drogas.

En el caso de la República Dominicana, para nadie debe ser un secreto que los niveles alarmantes de violencia y delincuencia están relacionados con el fenómeno de las drogas, cuyos consumidores, en estado casi de zombis, salen a las calles a buscar dinero, sin importar el nivel de dolor que llevarán a los hogares dominicanos.

Esta degradación ética, que hiere a los dominicanos que aún sueñan con vivir en una sociedad civilizada, es una realidad que debe ser enfrentada con responsabilidad y sin doble moral. Ya es un asunto de supervivencia. Es un fenómeno que amenaza nuestra vida en sociedad.

Alguien tendrá que ponerle el cascabel al gato, pero pienso que para esta lucha se requiere de un gran pacto social de todos los sectores del país, donde los colores de los partidos no se constituyan en un muro de contención.

Así son los fenómenos de la postmodernidad. Mientras las universidades dominicanas están repletas de jóvenes que buscan afanosamente el progreso y sueñan con  formar familias, a la vez, existe una franja que degrada con sus repudiables acciones nuestra sociedad.

Con la otorgación del 4% del Presupuesto del Gobierno Central a la educación, el presidente Danilo Medina ha dado el primer »grito de guerra». Les corresponde ahora a todas las instituciones sociales, deportivas y religiosas, emprender acciones valientes, encaminadas a enfrentar este fenómeno que se presenta como una calamidad nacional.

Si alguien duda de que  existan métodos efectivos para enfrentar la delincuencia y encaminar a los niños y jóvenes hacia las buenas acciones, le invito a asistir a la programación de actividades culturales y deportivas que lleva a cabo el Club Mauricio Báez, a través de su Fundación, que lleva el mismo nombre, en Villa Juana.

Es la mejor manera de comprobar que sí se puede.

El Nacional

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