Semana

Haití  tiene sus poetas

Haití  tiene sus poetas

Y sin embargo, la catástrofe descubre, tras la pobreza y el analfabetismo, un país con una cultura tan viva como poco conocida que se impone ahora la tarea de reinventar el futuro.

 Tal es la apuesta del primer intelectual haitiano, René Depestre, joven poeta y revolucionario en Puerto Príncipe, aventurero, viajero irredento por mil países, amigo de los más grandes escritores del siglo, que desde su actual residencia en Francia y su conocimiento de primera mano de la cultura haitiana, nos descubre la potencia actual de sus letras.

Ofrecemos también algunos de sus últimos poemas inéditos traducidos por el grupo que dirige la profesora de la Universidad de Granada Joëlle Guatelli-Tedeschi, y por la Fundación Sinsonte., 1922-1961). Estudió Medicina en París, viajó por toda Europa y vivió varios años en Cuba.

 En 1955 Gallimard publicó su novela Compère Général Soleil (1955), a la que siguieron Les Arbres Musiciens (1957). 

Activista político y social, se exilió en 1960 durante la dictadura de Duvalier para regresar en 1961. Apresado de inmediato por los Tontons Macoutes, fue torturado y desapareció sin dejar rastro.

René Depestre

El patriarca de las letras haitianas, su vida está marcada por el exilio en Suramérica y Europa.

Fue un precoz creador que ya a los 19 años publicó su primera colección de poemas, étincelles, (1945), a la que seguiría Gerbe de sang (1946), Minerai noir (1956) y Hadriana dans tous mes rêves, traducida al español como Hadriana.

Lyonel Trouillot

Colaboró desde su juventud en diversas revistas literarias de la isla, y hoy es profesor de literatura.

Entre sus poemarios destacan Les Fous de Saint-Antoine: traversée rythmique (1989); Rue des pas perdus (1996); Thérèse en mille morceaux. 

Kettly Mars

 De formación clásica, es una de las poetas más destacadas de Haití gracias a libros como Feu de miel (1997) o Feulements et sanglots (2001), en los que combina paciencia y fluidez, erotismo y pasión.

Farah M. Lhérisson

La más joven de las poetas actuales, ha irrumpido en el panorama literario del Caribe con un poemario titulado Itinéraire zero (1995), del que la crítica ha escrito que “en la textura de los más hermosos versos bullen los sollozos que destrozan el sueño” al tiempo que destaca su automatismo colmado de recuerdos, de sueños y de flores con cabeza de golondrina.

Versos de Depestre

Hegel en el Caribe

 Papá Hegel es savia soberana en el olmo de la filosofía:

sus germanas palabras de filósofo aún viajan triunfales

en torno a los seres, a las aves y a las cosas bellas de la vida,

mientras su faro sigue ciego al naufragio de los Negros del mar Caribe.

¿Acaso por esto el mar

es un poeta trágico?

Papá Hegel se sabe de memoria como su pupitre, la dialéctica del ser y parecer en sociedad de plantación: amo y esclavo

colono/indígena

santo cristiano/loa vudú

francés/criollo

blanco/negro/mulato

no obstante sus palabras forman sombras en torno

a los problemas de la máscara y la verdad.

¿Acaso por esto mi vida

no es escalera de cristal?

Papá Hegel tiene fuertes manos videntes de carpintero para alumbrar a giorno leyes y secretos de la gran historia de las humanidades, más no tiene ojos de hermano para las venas que corren, alocadas,

desoladas, por el bosque de la desdicha negra.

¿Acaso por esto, mi negra,

comemos y bailamos en la cocina

cuando es noche de fiesta en Occidente?.

El Nacional

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