BRASILIA. EFE. Las principales centrales sindicales de Brasil expresaron hoy su desilusión con el nuevo salario mínimo fijado por el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, en uno de sus últimos actos de Gobierno.
Lamento esta decisión del presidente Lula, un ex sindicalista que negoció con los sindicatos durante los ocho años de su Gobierno y que el último día se olvidó de negociar, declaró el presidente de la central obrera Fuerza Sindical, Paulo Pereira da Silva.
Lula, quien concluye hoy su mandato y mañana le traspasará el cargo a la presidenta electa, Dilma Rousseff, estableció el nuevo salario mínimo en 540 reales (317 dólares) en un decreto que firmó la noche de este jueves.
Eso supone un aumento del 5,88%, por debajo del 6,47% con que el propio Gobierno calcula que cerrará la inflación este año.
