La nueva masculinidad trae consigo unos mejores padres
Sin duda que el mundo ha evolucionado y este cambio trae consigo una nueva mujer, pero también un nuevo hombre, una nueva masculinidad.
De manera acertada, la psicóloga y terapeuta familiar, Solange Alvarado Espaillat, analiza que la imposición que implica la distribución de tareas en función del género, ha privado a los hombres de la posibilidad de involucrarse con sus hijos e hijas y sentirse parte de los descubrimientos de cada día, que los hace crecer y transformarse en adultos.
En su libro “Guía práctica para la familia actual” la terapeuta explica que “esta forma de ser padres los ha privado de cargarlos, limpiarlos, dormirlos y disfrutar de su risa y del toque en el rostro de sus manitas cuando aún son bebés. De enseñarlos a montar su primera bicicleta, contarles cuentos o hacer una oración cuando van a dormir”.
La experta menciona además, que estos padres se pierden de disfrutar acompañar a sus hijos en sus pequeños problemas a medida que van creciendo, de las reuniones del colegio, los cumpleaños de sus amigos, conocer sus gustos cuando les compran ropa, y hasta buscarles la vuelta cuando están de mal humor, entre otras muchas cosas.
Hombres valientes
Alvarado detalla que cuando los hombres se atreven a ser valientes y dejan atrás el modelo machista de ser padres y deciden serlo con todo lo que esto implica, se percatan de que salen ganando, no solo en la relación con sus hijos, sino también en ellos mismos como seres humanos.
“La nueva masculinidad implica asumir su rol de manera más amplia, más libre, donde se permitan toda clase de emociones. Así este nuevo modelo de padre descubre una nueva paternidad, más responsable y solidaria”, dijo en su libro.
Este padre – completa- le enseña a sus hijos e hijas que se vale llorar, pedir ayuda cuando lo necesitan, a ser sensibles y empáticos con los demás y a no usar el poder como forma de control y manipulación.
La psicóloga habla de un padre que acepta cuando se equivoca y sabe pedir perdón, acepta que tiene miedo y no lo disfraza de ira, dice cuando ama y lo expresa con besos abrazos y responsabilidad.
Es un padre que piensa primero en las necesidades afectivas y materiales de sus hijos, antes que en las de él, que no los olvida porque ya no conviva con la madre como pareja.
“Estos son los padres que en este día celebramos, los valientes, los atrevidos, los que han decidido hacer rebelión psicológica y afectiva de ser diferentes, para lograr el más hermoso resultado: el amor de sus hijos”, concluyó.

