¿Qué Pasa?

Hotel Coppelia

Hotel Coppelia

Tras ver Hotel Coppelia (José María Cabral) es claro que en cine no hay historias pequeñas, ni grandes. Hay historia válida y bien contada para el mundo cuando se sustentan en el talento y el lenguaje internacional del cine de calidad.

Hotel Coppelia se hizo aquí como expresión de talento artístico y técnico que logra establecer una nueva marca que llena de orgullo la industria audiovisual dominicana. Es una de esas películas que logran la coincidencia casi  imposible de conquistar simultáneamente a críticos y públicos de todos los países.

La producción transmite con intensidad y belleza una historia que rompe esquemas y tabúes, que reproduce como ninguna otra hasta el momento, un momento crucial de la historia reciente dominicana, que logra describir la vida  psicológica de sus principales personajes, que ofrece, de una parte un concierto de actuaciones intensas incluyendo a los invasores norteamericanos y un despliegue de recursos técnicos en el cual resaltan la dirección de arte, los efectos especiales, la música, el casting (debe ser uno de los realizados con mejor criterio en la historia del cine reciente).

Se destacan los apoyos documentales, que aplaude la diversidad y propugna por la inclusión y, en resumen, consagra la carrera de un aún joven director, iniciada con un aire de novedad y creatividad en 2008, cuando presentó Excesos, un drama que apuntaba a sus inquietudes sociales. Cabral logra la mejor versión de una película de época.

Un aspecto notable es el concierto de actuaciones de conjunto, destacando a Lumy Lizardo (quien logra su mejor actuación de cine), el aporte de credibilidad a su personaje de Nashla Bogaert;  el director y actor cubano Jazz Vila, quien hace de un transgénico que crea un precedente en nuestro cine; Ruth Emeterio, (otro papel que evidencia la fuerza de esta intérprete) y Antonio Melenciano, Camila Santana, Lía Briones y la revelación infantil Jerú Sánchez, con un papel de inocencia y precisa  para el rol de un niño en esa difíciles circunstancias.

José Rafael Sosa