Desde el momento en que el iniciador del teatro criollo Félix María del Monte (1819-1899) escribió sus piezas más reconocidas, divulgadas y representadas: Duvergé o las víctimas del 11 de abril, El mendigo de la catedral de León y el El vals de Strauss, hasta la intensidad que alcanzan las interpretaciones de María Castillo; el milagro de fe y trabajo que es Casa de Teatro; la firmeza y productividad de un Giovanny Cruz, tan dulce y ácido como resulta ser; la revolución artistica que ha logrado el maestro Amaury Sánchez con el teatro musical (que muchos veían como imposible de ser acometido en estas virginales tierras); con el aporte previo de una Nuryn Sanlley que desbrozó caminos para que la niñez de su momento tuviera acceso a los escenarios y fuera generación de relevo; pasando por la investigación, creatividad e innovación que representa el Teatro Guloya; el divertimento humorístico y deliciosamente amigable que emana del intimista Teatro Las Máscaras; al ver las trayectorias de un Salvador Pérez Martínez (que nos estremeció hace tiempo con Este Cura, de Alfonso Paso)y la vida entera entregada a la dramaturgia y la actuación de un Franklin Domínguez (quienes acaba de premiarnos con la reposición de Se Busca un Hombre Honesto en el mismo escenario que se estrenó por ellos mismos hace 43 años); al poder contar palacios del teatro, como es la Sala Monina Solá del Centro Cultural Narciso González, con un incansable Belliard que parece no tener vacaciones jamás; con estrellas histriónicas que brillan más allá de su propio esplendor como Viena González, Carlota Carretero, Karina Noble, Niurka Mota, Elvira Taveras; con el peso de directores como Enrique Chao, Germana Quintana, Danilo Taveras; con el aporte de una estética nueva que concentra textos de calidad transnacional con actuaciones novedoras y experimentales, tal como ocurre con cuanto produce un maestro docente y artistico del quehacer de las tablas, un tal Haffe Serulle, que no termina jamás de sorprendernos, desde entonces, el Teatro Dominicano, esa dimensión de sueños, denuncias y olvidos, todo en un mismo espacio, donde la vida se reproduce, en mejor nivel, a si misma.
Giovanny Cruz dice que son generación de relevo Yorlla Castillo, Judiht Rodríguez, Cindy Galán, Manuel Raposo, Indiana Brito, Josué Guerrero, Johnnie Mercedes, Hony Estrella, Vicente Santos, Nilleny Dipton y Ruth Alfonsina.
Soy un hombre que ama y promueve el Teatro. F. Ginebra
El teatro es mi vida. Nada como estar en escena. F Domínguez
El teatro musical se ha puesto pantalones largos. A. Sánchez
Un DATO
Origen
El Día Mundial del Teatro fue creado en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (ITI), en Parós. El primer Mensaje con este motivo fue escrito por Jean Cocteau. (Francia) en 1962. La propuesta, respaldada por los centros escandinavos,

