La iglesia Católica celebra hoy el Miércoles de Ceniza con lo que se inicia el período de Cuaresma, tiempo de cuarenta días, de preparación de la fiesta de Pascua, con la que se conmemora la resurrección de Jesucristo.
En cada parroquia, en todo el mundo, los feligreses serán marcados con la cruz de ceniza en la frente.
Las cenizas son extraídas de la incineración de los ramos de palma que han quedado del Domingo de Ramos del año anterior.
Precisamente, el Domingo de Ramos, que rememora la entrada de Jesús a Jerusalén para someterse a su pasión, marca el final del tiempo de cuaresma, palabra que se origina de quadragesima, en latín.
La imposición de la ceniza simboliza la brevedad de la vida, por lo que el sacerdote advierte a cada feligrés: Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás.
La duración de cuarenta días hace referencia a varios acontecimientos bíblicos, entre ellos las tentaciones que hubo de vencer Jesús, durante su permanencia de igual duración en el desierto antes del inicio de su misión.
Recuerda además los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo judío por el desierto y los 400 años que duró el cautiverio de ese pueblo en Egipto.
El tiempo de Cuaresma, que es variable con relación al calendario civil, incluye seis domingos, el último es el de Ramos, en todos los cuales predominan lecturas bíblicas acerca de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón.
La Iglesia reitera que no se trata de un tiempo triste, sino más bien de meditación y recogimiento. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico.
Las indumentarias sacerdotales para este tiempo litúrgico son de color morado, asociado al duelo, la penitencia y el sacrificio a excepción del cuarto domingo que se usa el color rosa y el Domingo de Ramos en el que se usa el rojo.
El Día de Ceniza es para los católicos adultos de ayuno y abstinencia.

