SANTIAGO. La Iglesia Católica consideró que los insultos, las descalificaciones y las ofensas están colmando la presente contienda electoral y estima que la muerte moral de muchos actores del proceso está creando un ambiente desolador.
El criterio está consignado en el editorial del semanario Camino, órgano escrito de la Conferencia del Episcopado Dominicano, que con el título de Subiendo el tono, circulará a partir de mañana en todos los templos católicos.
Las ofertas y programas de gobierno están siendo sustituidos por ráfagas de odio, de los cuales muchos medios de comunicación se hacen eco multiplicando sus efectos demoledores, puntualiza.
Tras lamentar que sólo se habla de funcionarios corruptos de aquí y de allá, el semanario Camino insiste en que parece que la lógica de los dos partidos mayoritarios es desacreditar al contrario hasta convertirlo en un guiñapo y así colocarlo en el mural de la desvergüenza.
A juicio de Camino la corrupción que tanto daño ha causado al país, tiene que ser enfocada con mayor seriedad, presentando al pueblo un diseño confiable de cómo se combatirá este cáncer que corroe los cimientos del desarrollo integral de los pueblos, por lo que ya basta de entretener a la gente con promesas vacías.
Consideró que la campaña electoral tiene que tomar otro giro, el semanario es de opinión que, de continuar así llegaremos al 20 de mayo con una atmósfera tan cargada de violencia que no presagia nada bueno para la patria.
Calificó como estridente y molestoso el tono de los discursos y que es tiempo de estimular las iniciativas de algunas instituciones que están propiciando debates y encuentros entre los candidatos, para que expongan sus ideas de cómo enfrentarán los retos que tenemos por delante.
Tiene que llegar el día donde veamos los procesos electorales como una fiesta de la democracia, en donde cada ciudadano ejerce el libérrimo derecho de escoger, en este caso, a quien dirigirá los destinos de la nación para los próximos cuatro años, aconseja.
Al insistir en que ese derecho constituye uno de los momentos cumbre de la equidad ciudadana, Camino concluye en que es la gran oportunidad, aunque sea por unos minutos, de borrar las diferencias sociales que los seres humanos han ido construyendo.

