SANTIAGO. La Iglesia católica calificó de tragedia nacional la cantidad de mujeres que han sido asesinadas por sus esposos, compañeros y ex-maridos en los últimos tres años y medio en el país.
Esto es un escándalo y una vergüenza para la sociedad dominicana. Este río de sangre inocente no debe continuar bordeando las relaciones entre dos seres humanos, que se comprometieron a respetarse y amarse para siempre, afirman los católicos en el semanario Camino, órgano de difusión del arzobispado de aquí. Afirma que la sociedad está atónita cuando las páginas de los periódicos chorrean sangre de mujeres maltratadas y asesinadas y por ver las pantallas del televisor manchadas con tragedias humanas, y de escuchar las bocinas de los radios amplificar noticias desgarradoras, que traen consigo dolor, orfandad y heridas en el alma de familias destrozadas por la desaparición violenta de una hija.
Cree que es hora que esta curva ascendente de exterminio femenino debe detenerse.
El silencio y la indiferencia frente a estos crímenes se convierten en cómplices de este infierno. Dejemos atrás la indiferencia y la apatía, y con acciones concretas detengamos este vendaval de oprobio, indica la publicación cristiana en el editorial que circulará el domingo en las parroquias. Hace un urgente que el Ministerio Público y la Justicia a fin de que asuman su rol con mayor seriedad frente a este escándalo, semejante a una guerra que deja el campo de batalla lleno de cadáveres. Estamos cansados de ver sentencias de jueces que, amparados en tecnicismos legales, liberan a hombres que todavía tienen las manos ensangrentadas por el crimen cometido resalta.
Es tiempo de iniciar una gran movilización nacional contra los feminicidios que sirva de clarinada para despertar a los indiferentes que miran desde lejos el cortejo fúnebre de otra mujer abatida por un hombre que olvidó el mandato divino de no matarás.
Consideró como urgente modificar las leyes para adecuarlas a la dimensión de la ofensa cometida contra la sociedad. La cadena perpetua puede ser una salida para frenar tanta barbarie.

