CHICAGO. AP. Un ex policía condecorado de Chicago, cuyo nombre se convirtió después en sinónimo de los abusos de las autoridades en la ciudad, fue sentenciado el viernes a cuatro años y medio en una prisión federal por mentir sobre casos de tortura a sospechosos.
Decenas de sospechosos, en su mayoría hombres de raza negra, han afirmado durante décadas que Jon Burge y sus agentes les dieron choques eléctricos, los asfixiaron y los golpearon para que confesaran diversos delitos, desde robo a mano armada hasta asesinato.
Burge deberá cumplir la condena, ya no como un detective implacable y condecorado, que ascendió rápidamente en su departamento, sino como un paciente de cáncer, con problemas de alcoholismo y quien, según sus propias declaraciones, está en bancarrota.
La jueza federal de distrito Joan Lefkow sentenció a Burge y puso fin a un capítulo negro en la historia del racismo en la ciudad. A mediados del 2010, el ex policía fue hallado culpable de mentir sobre la tortura ejercida contra los sospechosos.
Aunque los abogados de Burge habían pedido una sentencia menos severa, varias víctimas y organismos que las apoyaban consideraron que el castigo debió ser peor.
«Es indignante», dijo Mark Clements, quien afirma que los agentes de Burge lo torturaron para dar una confesión falsa en 1981, cuando tenía 16 años. Las lágrimas se derramaron por las mejillas de Clements y su voz sonaba disgustada.

