El director del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) informó que desconocen cuándo tendrán los resultados del examen de ADN a los restos que se dice son del coronel Francisco Alberto Caamaño, porque la osamenta soportó muchas situaciones difíciles.
El ingeniero Francisco Gerdo pidió a la población prudencia, tienen que darnos tiempo para trabajar, y nosotros desconocemos si esa osamenta tenga ADN.
Dijo que una persona viva o una osamenta en buen estado antes de una semana el Inacif le entrega los resultados de ADN.
Caamaño fue ejecutado el 16 de febrero de 1973 en la loma de Nizaíto, San José de Ocoa, tras ser capturado en un enfrentamiento armado, y según testigos el cadáver fue quemado y parte de los restos enterrados en la zona. Veintiséis años después, en 1987, los restos fueron recuperados y trasladados al Cementerio Nacional de la Máximo Gómez.
El corresponsal Roldán Byron Melo, en llamada telefónica desde Barahona confirmó la versión de que esos huesos son del cadáver de Caamaño porque él subió a la loma en 1987, cuando encontraron la osamenta.
El acto de exhumación se produjo ayer después que el procurador general, licenciado Francisco Domínguez Brito y el ministro Cultura, José Antonio Rodríguez anunciaron que cumpliendo con un mandato de la Ley 4-13 del 15 de febrero procedía a la exhumación para realizarles un examen de ADN y comprobar su autenticidad.
Las primeras autoridades en llegar al cementerio fueron la médico forense Ana Falette, el fiscal adjunto, Dante Castillo y por la Fuerzas Armadas mayor general Luis Rivera y el director del Instituto de Historia Militar, general de brigada Rafael Leonidas Pérez y Pérez.
Los hijos de Caamaño ,los coroneles Francis y Silvia, también Alberto y viuda Vicenta Vélez estaban en el lugar.
El ex guerrillero Claudio Caamaño al hablar con la prensa pidió a la población no hacerles caso a las declaraciones del ingeniero Hamlet Hermann quien sostiene que esos restos que exhumaron no son de Caamaño. El (Hermann) se acobardó en la montaña y salió corriendo en medio de un combate, dijo Claudio.
A las 10:53 los zacatecas Ricardo Martínez y Zaite Farías comenzaron a golpear el nicho con mandaría, en el cementerio de la Máximo Gómez, construido en la fosa donde guardias de la intervención americana de 1965 sepultaron las personas fallecidas.
Treinta y nueve camarógrafos y fotógrafos se colocaron en diferentes lugares algunos sobre nichos, para captar la mejor imagen.
Pocos minutos después los zacatecas comenzaron a sudar, pero la naturaleza cooperó y se colocó un halo alrededor del sol que le quitó intensidad a los rayos del astro rey.
A las 11:37 sacaron la caja y todos los asistentes cantaron el Himno Nacional, cinco minutos después los médicos forenses abrieron las cajas con pinzas, donde hay 10 o 15 huesos al parecer del omóplato, vértebras, clavículas y otras partes.
De nuevo se levantó acta de la exhumación y procedieron a cerrar las cajas, luego montaron las cajas de madera y la de metal en una camioneta Nissan Fronpier, sin placa propiedad del Inacif y escoltadas con armas largas las trasladaron a su local en la avenida 27 de Febrero.

