Opinión

Indolencia

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El Colegio Médico Dominicano (CMD) hace gala de una dolorosa insensibilidad con la nueva huelga de tres días convocada para la semana entrante como medio de presión para que el Gobierno cumpla con un aumento salarial y otras reivindicaciones.

Como se ha visto en el paro que acaba de culminar, los que sufren las consecuencias son esos pacientes que por sus precarias condiciones económicas no pueden asistir a un centro privado de salud. Son esas personas las víctimas de esas demostraciones de unidad y fuerza que exhibe el gremio con las interrupciones de los servicios hospitalarios.

La cuota de responsabilidad del Gobierno, tanto por el incumplimiento de los acuerdos como por el torpe manejo de las protestas, en modo alguno justifica el método de lucha de los profesionales de la salud. Al apelar a pretextos y montar campañas mediáticas contra los huelguistas las autoridades no hacen más que alimentar la confrontación.

Por la deriva que lleva el conflicto es necesario que la comisión que medió en los acuerdos vuelva a tratar de reunir a las partes, tanto por la estabilidad del sistema de salud como por el bien de la población. Pero, eso sí, con la garantía de que cada parte se comprometa a cumplir con lo pactado. Pero un compromiso de verdad.

La huelga que acaba de finalizar dejó un signo perturbador con el apoyo de las enfermeras y bionalistas, así como el impedimento para que médicos militares prestaran servicios en los centros. No hubo incidentes, pero con lo caldeado que suelen ponerse los ánimos no se descarta que en otro momento puedan producirse.

Los médicos podrán contar con todo el respaldo a sus demandas, pero en cuanto a la suspensión de los servicios hospitalarios encontrarán el más contundente repudio. Porque esos paros representan, a todas luces, un abuso contra los más necesitados.

El gremio daría una saludable demostración de sensatez si desiste tanto de la próxima huelga como del instrumento que ha empleado como medio de lucha aún sea para mejorar las condiciones de los hospitales.

El Nacional

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