Washington. EFE. Las fuerzas de Estados Unidos han logrado hacer llegar a la capital de Haití, Puerto Príncipe, 45 toneladas de suministros, pero ahora afrontan el reto de distribuirlas por el país, algo complicado por la inseguridad y la falta de infraestructuras en el país.
El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien ayer voló a Haití para hacer una entrega de suministros y conocer de primera mano cómo progresa la ayuda humanitaria, fue el primero en poner la voz de alerta ante la incapacidad para repartir convenientemente los cargamentos.
El principal problema es el sistema de distribución, debido a la destrucción de las infraestructuras, de los propios ministerios, dijo el ex presidente en declaraciones a la CNN.
El teniente general Ken Keen, responsable de la Fuerza Conjunta que opera en Haití, señaló a la prensa otros obstáculos, como los problemas de inseguridad que se viven en algunas zonas, que si bien no son extremadamente superiores a antes del terremoto sí crean problemas puntuales para la distribución de la ayuda.
Hay incidentes de violencia que nos impiden entregar la asistencia humanitaria y debemos de hacer frente a estos problemas, dijo el militar, quien destacó que la MINUSTAH está haciendo todo lo que puede para resolver este problema.

