En primer lugar, quiero agradecer las múltiples llamadas telefónicas y los mensajes de correo electrónico recibidos, dándole apoyo a la idea de crear un movimiento de Unidad Nacional, no electorero, que obligue a los partidos políticos existentes a ponerse de acuerdo en un Programa Único de Gobierno que tenga vigencia por lo menos durante tres períodos electorales.
Entre esos mensajes, hay uno que nos dice que, aparte de ser centralista y coherente, debe hacerse también extrapolable a la situación de un gran número de países que se encuentran en condiciones similares o iguales al nuestro.
En vista de tal respaldo, insisto sobre el tema, pues cada día los problemas del país se agravan, mientras los partidos mantienen una sorda lucha interna, una lucha donde solo prevalecen los intereses personales y económicos, sin pensar en poner atención a los reales deseos del pueblo dominicano, que tiene aspiraciones y trabaja para alcanzar la meta de vivir un poco mejor.
Como dijimos en artículos anteriores, esa unidad que proponemos debe involucrar a todos los ciudadanos y ciudadanas, no importa a la organización política a la que pertenezcan, para impulsar una especie de Asamblea Constituyente, que recoja las aspiraciones populares.
Esa Asamblea Constituyente fue y sigue siendo una aspiración de los dominicanos, aunque fue rechazada por el Poder Ejecutivo para aplicar la figura de Asamblea Revisora, que dio paso a la actual Constitución.
Esto ocurrió a pesar de las encuestas nacionales celebradas previamente, en las cuales predominó la idea de la Asamblea Constituyente.

