GAZA, (AFP) – Israel decidió ayer ignorar el llamamiento del Consejo de Seguridad de la ONU a un alto el fuego inmediato y proseguir con su ofensiva contra el movimiento islamista Hamas en la franja de Gaza, donde al menos 785 palestinos murieron en catorce días de bombardeos y combates.
Esos bombardeos de la aviación y la artillería israelí prosiguieron el viernes, causando al menos 25 muertos, mientras los activistas palestinos dispararon desde Gaza unos 30 cohetes contra el sur de Israel, donde se registró un herido. Según algunos testigos, el ejército israelí también arrestó a unos 300 palestinos en el norte de la franja de Gaza.
El gabinete de seguridad, que cuenta con 12 ministros, decidió proseguir con la guerra en el territorio palestino, en una reunión presidida por el primer ministro saliente, Ehud Olmert, en Tel Aviv.
«El Estado de Israel tiene el derecho de defender a sus ciudadanos y, con este fin, el ejército seguirá actuando para alcanzar los objetivos de su operación, es decir, cambiar la situación de la seguridad en el sur de Israel», señaló el gabinete en un comunicado.
«Las operaciones proseguirán también para impedir el contrabando de armas en la franja de Gaza», añadió la nota al subrayar que, el viernes, «las organizaciones terroristas siguieron disparando cohetes contra las ciudades israelíes».
Poco antes, Olmert anunció que el ejército israelí proseguiría su ofensiva, al recordar que Israel «jamás aceptó que una influencia exterior decida sobre su derecho a defender a sus ciudadanos».
Hamas, que controla la franja de Gaza desde junio de 2007, declaró por boca de varios de sus responsables y de su portavoz que no se considera «afectado» por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esta fue aprobada el jueves por la noche en Nueva York por 14 de sus 15 miembros, pues Estados Unidos se abstuvo, e hizo un «llamamiento a un alto el fuego inmediato, duradero y plenamente respetado, que conduzca a la retirada completa de las fuerzas israelíes de Gaza».
Los islamistas palestinos también convocaron una segunda «jornada de la ira» contra la ofensiva israelí en Gaza que movilizó a decenas de miles de manifestantes en Jordania, Kuwait, Irak, Egipto, la Cisjordania ocupada y Jerusalén Este, donde algunas personas lanzaron piedras contra la policía.
Sobre el terreno, y pese a la pausa diaria de tres horas en las operaciones israelíes «por motivos humanitarios» (entre 11H00 y 14H00 GMT), la aviación del Estado hebreo llevó a cabo ataques en ese período de tiempo, según testigos.
La ofensiva lanzada por Israel el 27 de diciembre para obligar a Hamas a acabar con los disparos de cohetes contra Israel mató a al menos 785 palestinos -230 de ellos niños y 92 mujeres- en la franja de Gaza, donde también se registran más de 3.300 heridos, según el último balance de fuentes médicas.
Por parte israelí, tres civiles y diez soldados han muerto en los catorce días de ofensiva, que han dejado también 154 heridos, según el ejército.
Asimismo, la Oficina de la ONU para la Coordinación Humanitaria declaró que el ejército israelí mató a 30 civiles el 5 de enero en lo que calificó como «uno de los más graves incidentes» desde el comienzo de la ofensiva. Esas víctimas formaban parte de un grupo de 110 palestinos que los soldados concentraron en una casa del barrio de Zeitun, en Gaza, según la ONU.
Y, por segundo día consecutivo, la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA) suspendió sus operaciones en Gaza, después de que uno de sus convoyes fuese alcanzado el jueves por un obús israelí, que mató a un conductor palestino.

