¿Qué Pasa?

Jáquez “Con muerte de Freddy se enterró el humor dominicano”

Jáquez  “Con muerte  de Freddy se enterró el humor dominicano”

 

José Jáquez es un humorista nato. Formó parte de la época de oro del cuadro de comedias de El Show del Mediodía, donde pasó la prueba de fuego.

Periodista, escritor, humorista y columnista de este diario, donde mantiene la infaltable columna de humor político Ají Tití, también es conocido por ser ácido a la hora de emitir sus juicios.

Cuestionado sobre el humor criollo de hoy declaró que con la desaparición física de Freddy Beras Goico murió el humor dominicano.

Jáquez dijo que hacen falta 100 años para llenar el vacío que dejó Beras Goico, quien, a su juicio, fue el más grande humorista dominicano de todos los tiempos, por su ingenio creador, su cultura, conocimiento, repentismo y actuación en los medios audiovisuales y en la radio.

“La comedia del patio anda en desbandada, escurridiza y tímida, escondiendo su rostro enjuto, y obviando recibir la bofetada de la crítica mordaz”, expresó.

Jáquez añadió que “cada día surgen cómicos y ‘cuenta chistes’ en las guaguas del transporte público, que se autodenominan humoristas, festinando un oficio que requiere de la universalidad del conocimiento, que se ha determinado es terapéutico y que se recomienda para prolongar la vida”.

A juicio del periodista se sigue enredado en la maraña del desconocimiento cuando llamamos humoristas a comediantes que piensan con faltas ortográficas, hacen mofa de los defectos físicos de las personas, de su color o de su preferencia sexual. “Humorista es quien cultiva ese género o hace reír o divertir a través de la escritura”, aclaró.

“¿Dónde podemos comprar la obra de esos ‘humoristas’, que lo que dan es risa?” Se preguntó y a seguidas respondió: “Ellos se paran delante de un micrófono a contar los chistes que leen en las redes sociales, que ya son de conocimiento público, pero nunca son capaces de crear nada. Cogen los mangos bajitos, con el perdón de los banilejos”.

Al comparar a los humoristas de hoy con los de ayer, dijo que “podemos adquirir las obras de Narcisazo, uno de los grandes humoristas del país; de Huchi Lora, de Roberto -Vale- Valentín, Juan Antonio Alix, Luis Camejo; recrearnos viendo los libretos de Roberto Salcedo, Luisito Martí, Milton Peláez, personajes que son orgullo del país, o leyendo las obras de Enrique Jardiel Poncela, Álvaro de La Iglesia, Sofocleto, Bergson, viendo las genialidades de Chespirito, las películas de Cantinflas o de Charlie Chaplin, entre otros, pero ¿dónde compramos la de los nuevos ‘humoristas’ que nos gastamos?”

Jáquez expresó que el humorista es un creador, haciendo el símil, como el compositor, que si también es intérprete, mejor. “Si el humorista es también actor, más completo aún. Aquí nos gozamos ese privilegio con el inmenso Freddy Beras Goico, Milton Peláez, Luisito Martí y Roberto Salcedo”.

Cuando muere el humorista, la permanencia de los intérpretes es más efímera que la alegría de un indigente, porque no son creadores, sentenció José Jáquez. “Eso ocurrió con La Tremenda Corte que, tras morir Castor Vispo, su libretista, recibió un Tremendo Corte que le causó la muerte. Lo mismo ha pasado con la partida de Freddy, bajo cuyo brazo se calentaban, como polluelos indefensos, los componentes de su staff. Ahora andan por ahí, piando, desabrigados, rumiando la desesperanza. Unos han podido subsistir gracias a la inventiva; otros, hacen un humor que duele en la risa. Ese humor extraído con sorbete de la vulgaridad”.

Jáquez, que ha escrito una docena de libros, de humor, poesía, cuentos, ensayos, biografías y que se apresta a publicar “Una aldea llamada país” y “Mentiras calibre doce”, estimó que los imitadores no son humoristas, ya que esta es una actividad física y no intelectual. “Imitar es una habilidad, como batear una pelota. No encasillemos a los imitadores como humoristas”.

Resaltó que la ironía es, a su juicio, la más fina forma de hacer humor, porque es una situación o hecho que resulta ser totalmente contrario a lo que se esperaba o que marca un fuerte contraste con ello. “La sorpresa es un genuino instrumento que usa el humorista en un libreto, pero ocurre que los que no son duchos en esta materia, denuncian al principio lo que ocurrirá al final. José Israel Cuello es un maestro de la ironía”.

Actores de la

noche a la mañana

José Jáquez dijo que aquellos que se convirtieron en actores de la noche a la mañana y actúan en películas, que no son tales filmes, sino comedias de televisión llevadas a la pantalla, su “talento” está rodando. “Salvo escasas excepciones, tan escasas que casi no se notan, la chorrera de películas nos hace más creativos que Hollywood. Por tales razones, muchos productores han perdido ‘un rollo’ de dinero”.

El Nacional

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