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Juicios didácticos en dos obras

Juicios didácticos en dos obras

Luis Alberto Concepción ha escrito más de diez obras.

Textos y relatos que trascienden. En los tiempos actuales el populismo se presenta como un conjunto de tendencias que quieren dar relieve a lo sociopolítico, como una esfera privilegiada en búsqueda de una solución para las grandes masas marginadas.

De política y algo más, Luis Alberto Concepción, abre un producto de coyunturas y períodos de crisis de la sociedad, marca el populismo entorno a las naciones de pueblo, igualdad, democracia, libertad.

Proclama los valores, ciertamente, del pueblo, su solemnidad y la expresión positiva que podemos resaltar como la fuente primaria e inagotable creación cultural y política. Elementos que muchas veces se descuidan y se consideran superficiales o carentes de significaciones culturales.

Hace un enfoque al mesianismo político, que a su vez contradice el dinamismo popular. En efecto, para las tendencias populistas sólo un caudillo, un líder es capaz de encauzar, canalizar y realizar las exigencias y los intereses de las masas; a través de él hablar al pueblo, por su mediación hace de taumaturgo de la política.

Conviene, sin embargo, resaltar ciertas particularidades de estas crisis que tocan aspectos metodológicos e ideológicos en cuanto a una etiología del asunto. Una crisis de valores en primer lugar está relacionada con la crisis global de la sociedad. Por tanto, los valores tienen un carácter dinámico; no son formulaciones intemporales, sino que deben ser continuamente reformuladas, replanteadas e incluso creadas con los sectores avanzados de la sociedad.

En busca, de política y algo más, se observan desenvolvimientos reales de la naturaleza social de la persona. Estamos pues, lejos de la nación de lo político como propio de políticos profesionales o de grupos especiales o, de asunto de politiqueros que recurren a la política como forma de vida, de prestigio social y de ganancia muy particular.

Buscando más motivaciones políticas, se entiende que la sociedad actual está en un período bueno de la historia caracterizado por cambios profundos y acelerados que progresivamente se extienden al universo, y es el producto de un largo proceso histórico comenzado en el renacimiento que empieza ya a configurar los rasgos esenciales, las contradicciones y el dramatismo de nuestro siglo.

Un sistema político es el estandarte que define métodos políticos aceptables en la sociedad. Ciencia social que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad, compuesta por humanos libres, resuelve los problemas que les plantea su convivencia colectiva.
Una isla, dos naciones
Una nación, un Estado
Los países tienen soberanía o poder soberano. Eso significa que puede decidir cualquier aspecto político y legal dentro de su territorio. Reincido que la soberanía es la autoridad en la que reside el poder político supremo. El autor, Luis Alberto Concepción, de forma didáctica nos enseña la forma de gobierno, la organización del Estado, población y el cuerpo de representación diplomático. Leyes, fuerza de seguridad, jurídico-político.

Va definiendo con determinación el desarrollo histórico. Como parte integral de un proyecto nacional que tenga un país, a las aspiraciones de paz y las necesidades de progreso político, económico y social, ciudadanía y el interés nacional.

Por tanto, la definición correcta y oportuna de los intereses del país en el escenario mundial, junto con la instrumentación de una estrategia coherente para alcanzar los objetivos marcados, constituyen una de las tareas más complejas y, a la vez, una de las más altas responsabilidades del Estado.

Luis Alberto Concepción, con diez obras escritas. En este momento sigue coadyuvando un buen manejo de la política exterior como instrumento conciliador entre la conveniencia nacional y los intereses globales.

De esta manera, la geografía estable de los pueblos se toma de manos, adecuada flexibilidad y mantenerse en evolución al desarrollo del sistema de la relación democrática, con base al poder de la relación internacional.
Estas descripciones de relación, criterios y normatividades para nuestra conducta es la orientación del fin último. Y el fin último, de los seres humanos es la plena realización entre las personas de los pueblos del mundo.

Percibe la historia de República Dominicana que se remonta al año 600 d.C., cuando los ocupantes de la isla eran los taínos. La isla de La Española o La Hispaniola fue reclamada por España en 1492, y formó parte de la América española.
Una isla, dos naciones: exponen que a partir del siglo XVII los franceses se fueron instalando en el oeste de la isla creando otro pueblo… Después de la independencia de Haití en 1804, los franceses retuvieron el resto hasta 1809. Segmentos históricos de valor cultural que se van tejiendo en esta obra.

Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Dominicos. En efecto, Santo Domingo fue el nombre que escogió Bartolomé Colón al fundar la primera ciudad española de América al este del río Ozama a finales del siglo XV.
Esta herramienta formativa para el pueblo dominicano contribuye de manera fundamental al pensamiento libertador como lo soñó Juan Pablo Duarte y Díez. Sobre todo, el fundamento crítico, solidario y transformador de nuestro pueblo.

Lecturas y temas importantes aperturas espacios de sinergias, reflexiones y conexiones pedagógicas e investigativas de la historia. Producción social en el torrente cultural de la dominicanidad.
El autor es periodista, analista social y geopolitólogo.

Por: Maguá Moquete Paredes
maguamoqueteparedes@gmail.com

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