SANTIAGO.- La Banda Real continúa desarrollando sus proyectos de trabajo pautados para este año, con el lanzamiento del corte musical Adiós un merengue suave, pero muy contagioso, interpretado por el artista Joselito Trinidad, quien nueva vez pone de manifiesto, su talento como autor de letras.
El nuevo merengue típico contó con los arreglos del destacado músico David Landestoy quien adaptó cada armonía, a la calidad interpretativa y tonalidades de Trinidad, que posee, según expertos en este género, una de las mejores y más completas voces de este país.
Joselito Trinidad nació en Haina en la ciudad capital y en los inicios de su carrera formó parte de las agrupaciones de merengue tradicional de Rubby Pérez, Aníbal Bravo y Wilfrido Vargas donde logró gran reconocimiento por su calidad artística y humana.
Desde hace un tiempo Joselito Trinidad es uno de los principales intérpretes de música típica y en la Banda Real cuenta con gran respeto y valoración de su trabajo.Adiós forma parte del primer disco de la Banda Real y ya está pautado en varias emisoras que difunden música autóctona a nivel nacional.
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«Seraphine», una valiente y difícil película con una impresionante actriz
Por Alicia G. de Francisco
Redacción Internacional, (EFE).- La triunfadora de los últimos premios César del cine francés, «Seraphine», es una película tan valiente y poética como difícil de encajar en el panorama cinematográfico actual y en la que destaca sobre todo la emotiva e impresionante actuación de su protagonista, Yolande Moreau.
Moreau realiza una interpretación contenidísima, sin dejarse llevar por la locura evidente de su personaje, al que dota, con enorme precisión, de la humanidad, inocencia e infantilismo necesario para hacer creíble sin caer en la sensiblería ni en los excesos la figura de la pintora francesa Seraphine Louis.
Dirigida por Martin Provost («Tortilla et cinema» y «Le ventre de Juliette»), narra la historia real de esta pintora, conocida como Seraphine de Senlis (1864-1942), cuya obra fue descubierta por un coleccionista alemán, Wilhelm Udhe, cuando ella trabajaba como mujer de la limpieza en su casa. La acción se desarrolla en Senlis (al norte de París), la ciudad donde Seraphine nació y vivió toda su vida, con la excepción de los diez años que pasó en un manicomio, y donde comenzó a pintar -por orden de un ángel- a los 41 años.
Ayudado por un paisaje verde pero seco en su expresividad, Provost desarrolla una historia de presencias, en la que los sonidos de la cotidianeidad son la principal banda sonora de un filme en el que los diálogos son escasos.
El director utiliza un esquema lineal de la historia pero atrae el interés del espectador por el personaje escondiendo elementos que va descubriendo poco a poco.
Lo que permite entender gradualmente la complejidad de Seraphine, escondida en su aparente simplicidad, y su extraña relación con Wilhelm.
Una fotografía en tonos grises que retrata el contexto histórico sin tener que contar lo que ocurre y una música sutil, el punto negro de la película es su duración. De sus 130 minutos, un generoso recorte la dejaría en una medida más adecuada.
Una película que ha arriesgado mucho, tanto por su contenido como por su estilo y que ha conseguido la recompensa del éxito de público en Francia, donde más de 800.000 personas la han visto, y de premios, ya que ha conseguido siete César -entre ellos el de mejor película, dirección, guión y actriz.
Y que llega hoy a las pantallas españolas y en los próximos meses a las latinoamericanas.

