WASHINGTON, 2 Nov 2012 (AFP) – La carrera a la Casa Blanca ha desencadenado una avalancha de aplicaciones móviles centradas en la campaña presidencial, desde puramente serias hasta otras tomadas más a la ligera y con humor.
Negocios, organizaciones sin ánimo de lucro y responsables de las campañas políticas están aprovechando el hecho de que casi la mitad de los adultos estadounidenses tienen un teléfono inteligente y un número cada vez mayor de ellos lo usa para estar al tanto o involucrarse en política.
La fundación Sunlight, por ejemplo, una organización sin ánimo de lucro que utiliza internet para tratar de lograr una mayor transparencia y apertura del gobierno, lanzó una aplicación conocida como «Ad Hawk».
Si se alza el teléfono y se sitúa a la altura de la televisión o la radio cuando se está emitiendo un anuncio político se puede averiguar quiénes fueron los patrocinadores y quién puso el dinero para el mismo.
Otra aplicación llamada «PollTracker» – creada por Talking Points Memo, un grupo de periodismo político en internet- proporciona datos de encuestas de una variedad de fuentes, entre ellas Gallup.
Si se quiere, por ejemplo, verificar las afirmaciones del presidente saliente Barack Obama o su rival republicano Mitt Romney se puede utilizar la aplicación «politifact.com», un proyecto de Tampa Bay Times que comprueba la veracidad de los datos emitidos por políticos, grupos de interés o de defensa de un principio en particular.
Pero no siempre son aplicaciones serias, y los programadores han aligerado la cargada atmósfera y la tensión política con juegos u otras extravagantes iniciativas.
«Election Game 2012», por ejemplo, mete al usuario en la piel de un político y le permite administrar su propia campaña electoral y elegir dónde gastar dinero en anuncios, a dónde viajar o cuándo dar los discursos.
Otra aplicación más liviana desarrollada por iSpeech permite a los usuarios escribir o leer una frase y escucharla en la voz de Obama.
Algunas llegan un poco más allá, como «With Mitt», que permite tomar fotos a las que se añaden algunos de los famosos eslógans de la campaña del candidato republicano con un giro divertido.

