Santiago de Cuba.- Nadie escapa a la magia de la Casa de la Trova, un espacio lleno de recuerdos, reconocimientos y música, que vista a distancia, talvez no dice nada, pero de cerca inunda e invita a cerrar los ojos y entregarse a la bohemia.
Los pies responden a plena entrada y suelen verse bailar hasta los que no pegan un paso, porque simplemente se dan al ambiente de una de las más auténticas expresiones de la música cubana.
La pintoresca casa es sede de los más veteranos cultivadores del género, en sus paredes abundan los recuerdos de viejas melodías que han trascendido las épocas, pero esto no es obstáculo para que entren otras composiciones más jóvenes.
El ambiente bohemio y romántico, invita además al trago, a esperar la noche sin fin y a ser espontáneo, porque alli, cada uno puede ser tal cual es, entre amores, música y recuerdos.
Puede llevarse la música de los grandes del bolero y el son, que son exhibidas en un estante, donde brillan los cds de Compay Segundo, el indiscutible Padre de la Trova Cubana, además de los grandes éxitos del grupo Moneda Dura, Mi son cubano, del sexteto Los Guanches o ya si se formó el guateque de Mría Ochoa.
La casa tiene dos niveles en los cuales suelen haber actuaciones, aunque es la de arriba, el llamado Salón de los Grandes, donde cada noche se luce la música de Cuba con toda su fuerza.
En la segunda planta pueden verse fotos del recuerdo de personajes como Miguel Matamoros, Sindo Garay, Ñico Saquito, Rita Montaner, Beny More y el resto de los padres de los ritmos criollos.
Las bebidas que hacen juego a esta diversión oscilan desde un buen mojito, cerveza, rones y otros tragos cubanos, de los que no se escapa cada visitante, consciente de que si llega a Cuba, su estadía no está completa hasta que no disfruta bailando y tomando un buen trago en La Casa de la Trova Cubana.

