Opinión

La marcha de las novias

La marcha de las novias

Por:  Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

Nunca imaginé que un hermoso vestido, que es sueño de toda jovencita, socializada para el matrimonio como destino manifiesto, también la mejor de las mortajas. Vestidas de novia, las mujeres golpeadas por amantes, esposos, maridos o marinovios, de todas las nacionalidades, y colores, apropiadamente maquilladas para que no se les vean los golpes o las heridas, marchan cada año en Nueva York, en una conmocionante tradición que ya cumple trece años y que comenzó cuando un celoso ex novio asesino a Gladys Ricart, bella mulata dominicana, cuando salía para la iglesia donde le esperaba su futuro esposo. Como la familia lo conocía no pudo impedir que entrara a la casa y la foto que está en el afiche que, promociona la marcha, es la última en vida de esta bella muchacha, con una coronita, velo y un inmenso ramo de lirios blancos en la mano.

Cada 26 de septiembre, todos los políticos dominicanos se congregan en la Iglesia Prebisteriana de la 174 y Wadsworth, para marchar con un centenar de mujeres vestidas de novia que recorren Manhattan hasta la iglesia del Buen Vecino, en la calle 106, entre Lexington y Park Avenues .
En la invocación hablaron dos mujeres vestidas de novia, sobre el terror experimentado durante décadas a manos de sus esposos y sobre como milagrosamente escaparon con vida y hoy pueden compartir su experiencia con otras mujeres. Creo que lo más hermosos fue el grupo de jovencitas que, también vestidas de novia y con una rosa en la mano, rindieron homenaje a las víctimas, jurando que nunca más otra mujer moriría a manos de su compañero, porque ellas optarían por un esposo no por un asesino en potencia.

Toda la televisión de la ciudad, toda la radio, los representantes de los partidos políticos de las otras comunidades étnicas, estaban en la marcha, todos acompañando durante un trecho a las mujeres que vestidas de novia, y flores en mano, hacían un angustioso llamado a la ciudad para que no permitiera que otras mujeres fueran asesinadas por la misma causa.
Este 25 de noviembre, sería hermoso que las mujeres se vistieran de novia y marcharan desde Las Damas hasta el Congreso Nacional, acompañadas no solo de la prensa, sino de todos los hombres dominicanos, políticos o no, que no apoyan este genocidio que ya en nuestro país va por el centenar de víctimas.

Quizás entonces suceda lo que le paso a una doña en calle 104 y Lexington, del Este de Nueva York, quien al preguntar sobre la marcha de las novias y conocer sus orígenes y propósitos se desmayo. Iba camino al dentista, después de una paliza del marido que había tumbado varios dientes.

El Nacional

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