Una de las grandes columnas de la Nación, a través del tiempo y la historia, continuará alumbrando, sin temor a equívocos, las deidades, bravuras y a veces mansedumbre de nuestros mares y ríos, cruzando oleajes multicolores: La Marina de Guerra Dominicana.
La Marina de Guerra el 2 de Marzo de 1844, encontrándose nuestro adalid Juan Pablo Duarte en Curazao, regresa triunfante a la patria en la Goleta la Leonora capitaneada por el marinero Juan Alejandro Acosta, junto a Luís Duquela y Juan Everts, y al proclamarse la Constitución de San Cristóbal, de sus cuatro Secretarios de Estado, había uno con el nombre de Ministro de Guerra y Marina.
El vicealmirante y actual Jefe de Estado Mayor, Julio César Ventura Bayonet, igual que muchos de sus hombres, han sufrido en carne propia los sinsabores en que se ha visto envuelta esta institución, pero él, sus ejecutivos y demás integrantes nada tienen que ver, porque están trazando líneas maestras, apartando el mal. Los colores blanco y azul de su uniforme y su bandera, jamás serán mancillados.
Entre tantos y tantos baluartes, tenemos a estandartes de luchas y decoro militar, honestidad y capacidad se encuentran el Almirante Juan Bautista Cambiaso, Vicealmirante César De Win Lavandier y su hijo, su actual incumbente Vicealmirante Ventura Bayonet, los Vicealmirantes Francisco Manuel Frías Olivencia, Contralmirante Omar Zaiter Andujar, Contralmirante Luís Homero Lajara Burgos, Vicealmirante Iván Peña Castillo, Vicealmirante Luís Humeau Hidalgo, Vicealmirante Manuel Ramón Montes Arache, Vicealmirante Andrés Sanz Torres, Vicealmirante Sigfrido Pared Pérez, Vicealmirante Eurispides Uribe Peguero, Contralmirante Lajara Solá, Vicealmirante Leonel Pérez Leonardo, recién fallecido; Contralmirante Leoncio Martínez Gil, Vicealmirante González Díaz, Vicealmirante Rivera Caminero, Vicealmirante Batista Valdespina, Contralmirante R. Richarson, Contralmirante Dr. Rabel Duquela Morales, Capitán de Navío Martín L. Medina Ogando, Capitán de Corbeta Lino E. de Dios, entre tantas gloria vivas y fallecidas que por espacio no podremos incluir sus preclaros nombres.
Preciso es reiterar que los hombres son quienes delinquen, no las instituciones y nadie puede responder por las acciones de otros. Por eso ningún ciudadano debe invocar razonamientos negativos ni criticas acerbas de algunos tartufos que tenemos, para tratar de denostar la imagen de la Marina de Guerra, que, como institución moral y del Estado, no incurre en faltas, a no ser aquellos que han cometido acciones repudiables, impropias, contrariando los preceptos legales vigentes.
La Marina de Guerra no perecerá jamás y como dijo el Coronel de Infantería Luis Bermúdez de Castro en la obra de Arturo Cuyas y su libro titulado Teoría Militar y Deberes, se sirve a la patria trabajando para su prosperidad en el campo, el taller, la fabrica, en la escuela…
¡Loor a la Marina de Guerra Dominicana, hoy siempre!

