“Los incentivos no son la estrategia; son tácticas.”
En estos atribulados días en los que estamos sufriendo graves embates de la delincuencia, se enfocan las culpas a la Policía Nacional.
¿Es la Policía culpable –por negligencia u omisión- de los altos índices de violencia que estamos viviendo? La pregunta parecería simple; pero su respuesta conjuga mucha complejidad.
Acaso nos preguntamos; ¿en que condiciones se encuentra ese cuerpo encargado de perseguir el crimen? ¿cuál es la institución que debe trazar las pautas y políticas publicas en materia de seguridad ciudadana? No; pues la Policía –igual que la salud- solo la cuestionamos y valoramos, cuando no la tenemos o sentimos.
Tenemos la policía que pagamos; ni más ni menos. ¿Como podemos pedir garantías, eficiencia, seguridad y efectividad cuando no aportamos recursos para exigir dichas características? Nadie se cuestiona cuanto ganan sus miembros y se les discrimina cuando figuran en delitos, pero no se les reconoce cuando resuelven los mismos.
¿Cómo pedirles que salgana dar su vida por ciudadanos desconocidos cuando sus propias familias no se encuentran seguras? ¿Cómo demandar que sean incorruptibles cuando el ejemplo que les emulamos muestra todo lo contrario?
Somos muy injustos –como sociedad- al momento de valorar trabajo que realizan sus miembros. Esperamos que sean rigurosos con los demás pero que hagan excepciones con nosotros; queremos que se acomoden a vivir en la miseria cuando nuestros políticos les estrujan su opulencia; requerimos que sacrifiquen todo por nosotros cuando no sacrificamos nada por ellos. Es paradójico.
Exigimos que investiguen y sigan “procedimientos y protocolos” pero no les brindamos los mecanismos para hacerlo.
Corresponde al –anacrónico e inorgánico- Ministerio de Interior y Policía como superior jerárquico elaborar las políticas publicas en materia de seguridad ciudadana, pero los planes adoptados –los mismos con diferentes nombres- son reproducciones de fracasos con nuevas vestimentas.
Hasta que en dicho Ministerio no se aborde un enfoque progresivo, tecnológico y actual de la problemática no vamos a observar ninguna mejoría. Mientras continúe sirviendo de plataforma política para “nombrar compañeros” esa institución no podrá tener una visión técnica y novedosa que le permita elaborar propuestas transversales desde formación y seguridad social de los agentes hasta aplicación tecnológica en el combate al crimen.
La violencia se reduce con equidad y educación; no con represión. Buena oportunidad para probar plan de Seguridad Perimetral del amigo José Laluz.

