Opinión

Las alzas serán inevitables

Las alzas serán inevitables

Las continuas alzas de los precios en casi todos los bienes en la economía están empezando a crear presión por parte de distintos sectores de la sociedad para que el Gobierno actúe. Sin embargo, más que actuación primero se necesita comprensión de donde estamos y hacia donde vamos, para ver qué tanto o poco puede hacer el Gobierno para evitar que la actual tendencia alcista afecte las metas económicas de este año.

 En menos de dos años de haber vivido una crisis similar, una moderada recuperación de la economía global nos ha vuelto a poner al borde de lo socialmente sostenible. Es poco o nada lo que de manera realista puede hacer el Gobierno frente al alza mundial del petróleo o de materias primas y alimentos, y puede que aunque nos duela, no hacer nada sea la mejor opción.

 Ansiosos por cargar la culpa a banqueros y especuladores, y con sobradas ganas de meter la mano en los bolsillos de los bancos, en el 2008 los gobiernos desviaron su enfoque de una crisis grave de la oferta de  bienes de primera necesidad, y optaron por llevar al sistema financiero a la hoguera como culpable de todos los males.

 ¿De quién es la culpa ahora? Los grandes bancos  siguen sin recuperarse de la debacle crediticia del 2007-2008, y aún enfrentan dificultad para colocar crédito en el mercado. Pero eso no ha detenido el frenesí de precios en materias primas y alimentos.

 ¿Qué se puede hacer desde República Dominicana? Es probable que esta presión inflacionaria se mantenga durante los dos primeros trimestres de este año mientras se siga motorizando la recuperación económica global, y se debe mantener ojo sobre las metas trazadas con el FMI, puesto que no sería del todo irracional considerar que no obstante la buena voluntad,  podría resultar  cuesta arriba alcanzarlas.

 Ya es sólo cuestión de medir los reclamos. Ceder a presiones de los choferes de carros públicos es innecesario, ya que a pesar del shock inicial de la subida de las tarifas del transporte, es probable que los usuarios les devuelvan el favor  usando cada vez menos sus servicios. La alternativa de aplicar subsidios para favorecerles podría ser más dañina que dejar que suban las tarifas, y en ese momento políticamente resultará muy favorable revisar el tema de los monopolios del transporte.

 Sobre los bienes cuyos precios vienen afectados por los mercados internacionales es sólo cuestión de permitir que en efecto el consumidor se adapte a los ajustes, sin que ese mismo consumidor asuma la carga como contribuyente. Si han de subir, que suban, ya otra cosa se comerá. Arroz, huevos, plátanos, habichuelas, maíz y carne de pollo no son los únicos comestibles.

 

De igual forma, no hay que desesperar ante la alzada de precios en bienes que a todas luces son manejados por cárteles.

 

Estamos en una verdadera crisis global de alimentos y materias primas, aunque a la FAO, al G-20, la UNESCO, al Banco Mundial y a la CEPAL les tome tiempo  reaccionar.  Las crisis son tiempos de oportunidad. Lo único que hay que lamentar es que no se me hiciera caso cuando el 17 de diciembre del 2008 dije que se comprara a futuro la provisión de petróleo de 5 años cuando éste apenas costaba $38 dólares.

El Nacional

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