Mundo

Las caricaturas, la otra arma contra el régimen de Asad

Las caricaturas, la otra arma contra el régimen de Asad

AL QUSAYR, Siria, 20 Jul 2012 (AFP) – «El día que caiga Bashar Al Asad lo dibujaré dentro de un cohete en dirección a la luna para que no pueda volver nunca más», afirma Mazir mientras mira por televisión, junto a sus tres amigos, los duros combates que libran en Damasco las tropas del régimen y los rebeldes.

Como cada jueves, estos sirios se reúnen en una casa de Al Bueda, en la provincia de Homs (centro), para preparar las pancartas que los vecinos de las localidades cercanas usarán en las manifestaciones del viernes.

«Cada dibujo, cada frase o cada eslógan tiene como fin último ridiculizar a Bashar al Asad y dejarlo como un mentiroso, un asesino, un arrogante. Él es la cara visible de este régimen que nos masacra y lo que queremos es que la gente que sale a la calle a pedir libertad vea el cuerpo de un burro y la cabeza de Bashar y se rían de él, que dejen de tenerle miedo», comenta Mazir mientras apura los últimos trazos de uno de los dibujos.

 «Nuestra arma es nuestro ingenio. Yo no sirvo para empuñar un arma y matar gente, cada uno tiene un papel en esta revolución; hay quien nació para luchar y otros para pintar, y yo sirvo para pintar y dibujar caricaturas, eso es lo que se me da bien», comenta a la AFP Iyman, el creador de este pequeño núcleo de artistas que han encontrado en sus dibujos y en sus pancartas su mejor arma contra el régimen que los reprime desde hace 16 meses.

«Empecé pintando caricaturas para llevarlas a las manifestaciones de los viernes para demostrar mi disconformidad con el régimen; a la gente les gustó y cada semana llevaba más, hasta que acabó convirtiéndose en una vocación», afirma.

 «Bashar vete, después de que te demos una patada en el culo», escribe sobre una enorme tela blanca apoyada contra una de las paredes de la casa.

A algunos de estos jóvenes, pintar caricaturas o eslóganes contra el régimen les ha traído graves problemas con la policía secreta.

«Una noche llegaron a mi casa y detuvieron a mi padre; estuvo preso diez días, durante los cuales lo torturaron, y todo porque un vecino me delató diciendo que yo era el responsable de las pancartas de las manifestaciones de los viernes», cuenta Mazir.

«Pero ya no tengo miedo. Si tengo que morir, lo haré sabiendo que contribuí a derrocar al régimen y a traer la libertad para todos los sirios», clama orgulloso.

   Pero no todos los integrantes de este peculiar grupo tienen un discurso tan pacifista.

   Ibrahim es miembro del Ejército Sirio Libre (ESL) y en sus ratos libres acude, junto a sus amigos, a preparar las pancartas de los viernes.

   «Me encanta pintar y ayudar a mis amigos a preparar el material para las manifestaciones, pero tengo claro que las caricaturas no acabarán con el régimen de Bashar Al Asad, en cambio las armas sí lo harán. A la violencia sólo se responde con violencia», afirma.

   No muy lejos del lugar donde se reúnen estos jóvenes, la AFP encontró un museo peculiar. Hace un mes, dos hermanas de 15 y 23 años decidieron contribuir a la revolución de la única forma que podían: dibujando.

«Es para mostrar al mundo la situación de Siria, y que se sepa cómo nos están matando; es un mensaje para que la gente nos ayude», afirma Doha, que con sólo 15 años se ha convertido en una de las caras más populares de la revolución en este pueblo situado cerca de Homs.

A su lado, Fátima (23 años) hace de traductora de su hermana. Esta joven siria, profesora de inglés, tuvo la idea de esa iniciativa.

«Los jóvenes se han unido al ESL para luchar contra el régimen, y nosotras, las mujeres, estamos relegadas a quedarnos en casa y ver cómo los matan, así que quisimos aportar nuestro granito de arena a nuestra revolución», afirma Fátima, encargada de colorear los dibujos que traza la pequeña Doha a una velocidad de vértigo.

   «Este dibujo critica la falta de libertad de expresión en Siria; porque incluso en los libros de texto que estudiamos en el colegio sólo encontramos la visión que el régimen quiere darnos de la realidad. Luchamos también por expresarnos libremente», afirma la joven profesora, cuyo tío falleció hace pocas semanas en uno de los muchos bombardeos que barren, a diario, esta ciudad.

«La vida de los sirios siempre ha sido una tragedia. Desde hace años vivimos sometidos a un régimen que nos reprime y nos prohíbe pensar libremente. Y ahora, después de tantos años, el yugo al que estamos sometidos se acabó, puede resultar curioso porque nos bombardean y nos matan sistemáticamente, pero ahora somos libres para elegir nuestro destino», comenta orgullosa. «Somos libres para morir».

«Somos hijas de este país; y esta es nuestra revancha contra el régimen. Bashar mata a muchísima gente y nosotras no tenemos armas; pero tenemos pinturas y con ellas luchamos contra el régimen», sentencia sonriente la joven Doha.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación