Las tropelías cometidas por los carabineros chilenos, deberían ocupar los espacios noticiosos principales. Las grandes agencias colocan la disposición del ultraderechista presidente Sebastián Piñera de dialogar con los estudiantes en huelga. Hay que destacar, sin embargo, que acepta el diálogo porque el descontento pone en evidencia la ilegitimidad del poder que él representa.
En un reporte elaborado para Mapocho Press, el reputado periodista chileno Ernesto Carmona informa que el pasado jueves, Fuerzas Especiales de Carabineros atacaron las instalaciones del canal comunitario Señal 3, en La Victoria, un barrio situado en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, del Gran Santiago, escenario de numerosas manifestaciones contra la dictadura de Pinochet. Los carabineros violaron viviendas y golpearon a muchas personas, incluso a una señora de 78 años.
En Villa Jaime Eyzaguirre, Macul, Santiago, un joven de 16 años que conducía la silla de ruedas de un hermano, recibió tres disparos de carabineros. Murió el viernes. En el Campus Oriental de la Universidad de Chile, los carabineros lanzaron bombas a los estudiantes. En la sede del sindicato de Correos, un carabinero lanzó una bomba y huyó.
El gobierno encabezado por Piñera ha tratado, pues, de vencer por la fuerza.
Es lucha de clases, aunque la oligarquía ha manipulado para proscribir el término.
Piñera trata de limpiar su imagen, pero hay manchas que no se borran. Su decisión de llamar al diálogo tiene el mismo cariz que el anuncio de millonarios franceses, que se ofrecen a pagar más impuestos. Buscan preservar sus privilegios. Las concurridas protestas que tuvieron lugar en Francis en abril contra la privatización del sistema de salud, y la lucha contra el aumento en la edad de retiro, les indican que tienen que financiar la preservación del orden. Son episodios de la lucha de clases en Europa.
En Chile, varios medios se negaron a cubrir las tropelías de los carabineros, pero el poder mediático no alcanza para ocultar los inconfundibles rasgos de la lucha de clases.
Piñera acumuló fortuna con la protección de Pinochet. La lucha por la justicia, es contra él y los suyos… Se le ven las garras.

