En nuestro país, existen varios elementos propios de los días de cuaresma y Semana Santa sobre todo en lo concerniente a la gastronomía. Uno de ellos se refiere a los postres.
Y es que, cuando se habla de estos días cuando la iglesia conmemora varias estaciones de los últimos días de nuestro señor Jesucristo, el nombre de un plato llega a la memoria: las habichuelas con dulce.
Tanto ha llegado este postre a involucrarse en nuestra población, que no es imaginable un miércoles de cenizas o un Viernes Santo sin unas habichuelas con batata, casabe o las clásicas galletitas de leche redondas con una cruz en el centro”.
Cada ama de casa tiene su propia receta, pero para todo el mundo “la mejor la hace mi mamá, y hay quienes le agregan uno que otro elemento, como la leche evaporada, de hecho, como afirma el historiador y antropólogo José Guerrero, “cada región tiene su variedad”.
Así, mientras en el Cibao, Este y capital se elaboran con habichuelas, en el Sur con habas y guandules y en otras regiones se les llama “condolía”. El destacado antropólogo se une a quienes defienden a las habichuelas con dulce como un plato dominicano único en el mundo “no se consume ni siquiera en nuestros países vecinos Puerto Rico, Cuba y Jamaica.
Los únicos países además del nuestro donde se encuentran las habichuelas con dulce es en aquellos donde hay presencia de dominicanos.
Las habichuelas con dulce es el plato más intercambiado en tiempo cuaresma y la semana mayor.
