Las librerías desaparecidas



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Las librerías, concebidas como eran hacen 15 años, son un fenómeno en extinción.
Muchas han desaparecido o cambiado su oferta a otras mercancías, debido a tres razones: “La gente no lee”; el costo de los libros y la fuerza de venta del libro digital.

Gilberto Capellán González fundó Unilibros, procurando satisfacer la demanda de libros universitarios requeridos para clases, maestrías y doctorados. Trabaja junto a su familia a sabiendas de que es un negocio de venta muy específica, porque ya – a nivel de librerías pequeñas- no se da el hecho de lectores buscando poesía, teatro o novelas (como sí ocurre con las pocas grandes, generalmente ubicadas en centros comerciales.

Capellán entiende que Unilibros ha sobrevivido porque es una empresa familiar, que se maneja con local propio, con objetivos de negocios claros y definidos: las necesidades de formación de estudiantes universitarios, de maestrías y doctorados, sobre todo en las aéreas de medicina, psicología, administración y otras.
Esa imagen del librero como mago gestionador del placer de la lectura es apenas reivindicada por pocas librerías que quedan en Santo Domingo.

Gilberto es uno de esos enamorados del libro que lo considera instrumento esencial de la cultura.

¿La ley del libro?

Capellán González se lamenta de que a pesar de haber sido promulgada una Ley Nacional del Libro, que contempla una serie de facilidades fiscales e incentivos, en realidad no se han verificado esas ventajas.

“No ha sido como con la Ley Nacional del Libro. Aquí se pagaron asesores colombianos para la Ley del Libro, se aprobó y se promulgo pero los efectos no se han sentido” dice Capellán González.

Insiste en que las Universidades deben seguir exigiendo a los estudiantes la compra de libros originales para sus investigaciones y tesis.

Desaparecidas

El país ha visto como cierran sus puertas sus librerías más emblemáticas: Instituto del Libro (en la Arzobispo Monseñor Noel, que era una especie de parque para quienes llegaban en busca de las novedades en novelas, cuentos y poesías.

Librería América que estaba ubicada un poco más adelante, por los frentes del Hospital Padre Billini, en la cual su propietario tenía un verdadero tesoro de libros dominicanos, latinoamericanos y españoles.

La Thesaurus era un sueño. Surgió con un concepto y diseño amigable que le hizo conquistar a familias enteras; operaba una red cultural basada en grupos de estudios de diversos temas, se ofrecían talleres de diversas disciplinas y a todo ello se agregaba una actualizada oferta de libros y una cafetería con productos exclusivos, que invitaban a pasar horas de buena conversación. Era el más hermoso proyecto de librería interactiva con la comunidad.

La librería “Lope de Vega” se hizo una referencia en esa avenida a la que acudían profesores universitarios, estudiantes y profesores en procura de lo más reciente.

La Blasco (especializada en narrativa iberoamericana) era muy profesional y cuidada, fue otra desaparecida.

Mateca (una de los cierres más dolorosos) del exsacerdote Santiago Povedano que traía líneas editoriales exclusivas y que estuvo mucho tiempo en el barrio 30 de Mayo, desde donde se mudo a la avenida Abraham Lincoln esquina José Contreras a un edificio mucho más adecuado, pero no resistió la crisis del libro.

Quedan

Avante es librería de la zona colonial adorable por su concepto y disposición y por una agenda que hace cada año. Es una librería mayorista.

Horizontes es otro nombre de librería que se une a las que han persistido.

Librería Luna, una librería popular especializada en libros usados y nuevos, con unas atenciones muy personales y con el título tomado del apellido de su propietario.

Libros María Luisa, una gestora de los libros que tiene su negocio en Gascue, pero que ha tenido que ofrecer otras mercancías como ropa y zapatos para poder mantenerse.

La más fuerte y vigorosa es Librería Cuesta, perteneciente al Grupo CCN que exhibe buenas operaciones respecto de la gama de servicios que ofrecen.

También está La Filantrópica que se especializa en libros jurídicos, al igual que la Librería Jurídica Virtual.