Las migraciones
Señor director:
Porque “Los hijos de la tiniebla son más sagaces que los hijos de la luz”
El aturdimiento que ocasiona la abrupta migración en muchos países, debería llamar a mayor preocupación y análisis bien ponderado de parte de los organismos internacionales. Deberían dedicarse un poco más a fondo en la búsqueda de prevenir conflictos entre pueblos o entre personas que se derivan de los excesos de la avalancha migratoria. Es necesario visualizar las consecuencias, razonar y armar adecuadas estrategias para evitar que la situación sea cada vez más incontrolable e inmanejable en los lugares de destino.
En materia de migración abrupta y de suplantadora de mano de obra, y encarecimiento de los servicios, entre otros traumas, República Dominicana, con respeto a la migración haitiana, es probablemente, el caso más emblemático que se pudiera estar dando en América y en Europa.
El caso particular de nuestro país es que este imparable flujo migratorio está dirigido y auspiciado por intereses internos, y fuerzas externas como los organismos internacionales que actúan para beneficiar a Haití: intervienen en nuestras leyes e irrespetan nuestra soberanía, y llegan al extremo de exigirle al gobierno la no deportación de ilegales extranjeros.
Estamos viviendo unos tiempos donde se quiere relativizar y justificar todo, pero a conveniencia de algo o de alguien. Y entonces cabe preguntarse ¿es justo que en tu propio territorio, de fuera vengan a suplantarte así porque si, en el país que tú has ayudado a construir y a engrandecer? ¿Que clase de justicia social es la que se quiere implantar sobre base atropellante?
Hay países cuyos gobernantes, sea por corrupción, o por un sistema de inequidad, provocan el exilio económico de su gente, pero no por eso otro país está obligado a cargar con las consecuencias, pues muchos de esos lugares de destino, como es el caso de nuestro país, tienen ya acumuladas grandes carencias. El de esos norteamericanos resentidos, portadores de ese “nacionalismo burdo”, es un derecho legítimo, y una lógica fácil de entender, por lo menos aquí en Dominicana.
Como “delante del ahorcado, no se puede mencionar lazo” (dice un refrán popular) República Dominicana, más que cualquier otro país, tiene la obligación de analizar a fondo la crítica de Obama a lo que él entiende por nacionalismo burdo.
Atentamente,
Melania Emeterio

