Opinión

Las poses  de Leonel

Las poses  de Leonel

“El presidente Leonel Fernández  instruyó ayer a los altos mandos policiales para que los agentes de la uniformada actúen respetando los derechos humanos y  consideró vital la reforma policial”.  Es un párrafo de la reseña sobre la visita al Palacio de la Policía. Los medios de comunicación fueron convocados el miércoles a la exhibición de un montaje que no está entre los mejores.

Leonel Fernández no pudo montar la reelección, porque no convenció a una parte de los sectores dominantes y al poder imperialista de que es garantía de estabilidad. Pero busca fortalecer su inserción en el esquema de poder. Para colocar a su esposa en la Vicepresidencia y retornar él mismo al Palacio en el año 2016, intenta lavarle la cara al sistema. Niega que las ejecuciones extrajudiciales sean parte de una política de Estado. ¡A pesar de que entre los jefes de la Policía que él ha nombrado figuran José Aníbal Sanz Jiminián, Pedro de Jesús Candelier, Rafael Guillermo Guzmán Fermín y a otras hienas!  La represión ha sido, para él, un recurso de coerción de clase. ¿A quién engaña?

De su maestro Joaquín Balaguer, heredó el histrionismo. En septiembre de 1971, Balaguer anunció que había instruido a Enrique Pérez y Pérez (represivo y sanguinario) “que retire de la circulación al teniente Núñez, figura controversial a la cual la oposición sindica como el enlace entre la Policía y la “Banda”. ¡Negó el vínculo entre el gobierno y la Banda, a la cual mencionó como “el grupo que supuestamente dirige el señor Ramón Pérez Martínez”!

En otra pose balaguerista, Leonel Fernández finge humildad. En una reciente entrevista, calificó como error su decisión de aumentar, en 1996, los sueldos de los altos funcionarios. “Un funcionario ganaba tres mil pesos en esos momentos y hubo que aumentar los salarios, yo no recuerdo en qué monto…. Yo no debí hacerlo, yo debí haber esperado mejor al presupuesto del año 1997 y haber hecho, como lo hice, una declaratoria de aumento general de salarios a todo el mundo”.

¡No recuerda? Mediante el decreto 485-96, fijó en 90 mil, 70 mil y 50 mil los sueldos de los más altos cargos públicos. Cambió el nivel de ingreso de los funcionarios, y el aumento a los trabajadores, meses después, fue insignificante. En el año 2005, fue fijado en 6 mil 400 pesos, el salario mínimo en las grandes empresas. ¿No lo recordaba ni pudo pedirle la información a uno de sus bien pagados asesores?

Leonel Fernández ha sido privatizador y neoliberal y ha asumido, también como herencia de Balaguer, la política de salarios deprimidos. Para no convertirse en un fósil político, quiere presentar otra imagen de sí mismo… Olvida que las garras de la fiera siempre rompen el disfraz…

El Nacional

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