HOUSTON, (EFE).- Las proyecciones deportivas y económicas de la NBA ya están hechas de cara a lo que pueda deparar la fase final y un duelo entre los equipos de los Cavaliers de Cleveland, con su estrella LeBron James, y Los Ángeles Lakers de Kobe Bryant sería el escenario ideal y perfecto.
Como es lógico, serán los resultados deportivos que se den en el campo los que vayan estableciendo cuáles de los 16 equipos que están clasificados para la fase final se mantienen en la competición.
Pero dentro del mundo de la NBA para nadie es un secreto que lo que realmente vende y hace negocio no es precisamente lo bien que pueda jugar un equipo, sino que dentro del mismo haya una gran figura.
Eso es lo que en estos momentos ofrecen los Cavaliers, en la Conferencia Este, y los Lakers, en la del Oeste, con las figuras individuales más mediáticas de la liga y también en poder de las mejores estadísticas.
Ambos equipos concluyeron la temporada regular con las dos mejores marcas y con el interrogante de saber a quién de sus figuras le van a dar el premio de Jugador Más Valioso (MVP).
James es que mejor está posicionado después de guiar a los Cavaliers a tener la mejor temporada de la historia del equipo, al batir varias marcas de equipo, incluida la de mayor números de triunfos con 66 y de 39 en su campo del Quicken Loans Arena.

