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Libre pensar

Libre pensar

Oscar López Reyes

Marchas patrióticas
(Y II)

Hoy la Patria peligra. El 10 de noviembre de 2021, el gobierno de Estados Unidos dijo, a través del subsecretario de Estado para la lucha contra el narcotráfico, Todd D. Robinson, durante una visita a Haití, que no asumirá la seguridad de esa Nación. Y, luego de sospechosos zigzagueos, la ONU está “pidiendo” a la República Dominicana -cual procónsul- que detenga las deportaciones de migrantes haitianos ilegales. Patentemente, se precisan fusiles, carros blindados, aviones, tecnología e inteligencia, para proteger la frontera, no para pelear. Y, para salvarla, basta con follar conciencia nacionalista, cohabitar y trajinar, verticalmente, alrededor de seis astas:
1.- Continuar las marchas patrióticas del Instituto Duartiano, esta vez concentradas en cada pueblo. ¡A desfilar, todos!
2.- Adherirse, el mayor número de dominicanos, a los clamores en cumbres, reuniones y mediáticos del presidente Abinader.
3.- Acelerar la construcción del muro.
4.- Priorizar el lanzamiento del plan integral “Mi frontera RD”, diseñado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, para el emprendimiento y empleos en seis provincias.
5.- Intensificar las repatriaciones de ilegales.
6.- Declarar de urgencia y aprobar en las cámaras legislativas el proyecto que establece que sólo los nacionales pueden usufructuar bienes inmuebles fronterizos, para impedir que sean adquiridos por extranjeros y narcotraficantes.

Notoriamente, la cuna de nacimiento está amenazada, y no se salva con la activación de la Comisión Mixta Bilateral, con el incremento del comercio fronterizo, con proyectos conjuntos ni con convenios que no se efectivizan. Se redime con la ejecución y ampliación del programa mínimo esbozado en las seis varas precitadas.

La Patria se libera de los inconvenientes aludidos con la prisión y juzgamiento judicial de los militares pútridos por antonomasia (incluidos altos mandos del Ejército), que viabilizan la entrada de forasteros; el cumplimiento del 80% por empresarios voraces y sin escrupulosidad respecto a la mano de obra extranjera; con acciones sanitarias en la línea de demarcación, el desaire a sociólogos, politólogos, periodistas, funcionarios fuñiques en sus ropajes de felonía astuta y pseudoizquierdistas que se abrazan a la agenda antipatriótica.

Para no colocar una lápida en el mausoleo del parque Independencia, donde descansan los próceres: ¡Aquí yace el antiguo país natal!, ¡Hasta luego!, tenemos que ser más boyantes en aliento y apoyo puntual a ese renaciente Instituto Duartiano, bajo la batuta del preclaro Wilson Gómez Ramírez, y al presidente Abinader para que, con sus candiles, perpetúen la postura consistente en rechazar las infundadas presiones foráneas.

Seamos fieles a Duarte, a los Trinitarios y los adalides de la República. Venerémoslos con las pautas cotidianas, sin medias tintas e imbuidos en sus episodios épicos.

El Nacional

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