A través del tiempo, los grandes escritores en América Latina han plasmados y acrisolados un gran legado para las presentes y futuras generaciones en nuestra literatura.
Al comienzo 1492, la visión de un nuevo mundo y la conformación de nuevas sociedades entre nativos (indígenas, aborígenes) e inmigrantes del viejo continente, con sus imponentes culturas y religiones, trazó desde su momento un gran relieve de proporciones ilimitadas que aun en el presente causa curiosidades a los apasionados de la literatura en toda nuestra historia y costumbres.
Grandes historiadores, novelistas, cuentistas, narradores y escribanos Latinoamericanos han expuesto sus brillantes ideas literarias para el enriquecimiento del intelecto y acerbo cultural de los lectores a través del tiempo.
Contamos con seis Premios Nobel de Literatura en Latinoamérica como son: Gabriela Mistral (chile 1945), Miguel Ángel Asturias (Guatemala, 1967), Pablo Neruda (Chile, 971), Gabriel García Márquez (Colombia, 1982), Octavio Paz (México, 1990), y el más reciente Mario Vargas Llosa (Perú, 2010).
A continuación un desglose con las motivaciones y valorizaciones de nuestros Premios Nobel de Literatura en Latino América1 al momento de ser enaltecidos.
Haciendo ellos que el parnaso literario en América Latina se sienta lleno de orgullo por su naturaleza propia de autenticidad ganada que es como proveen en su idiosincrasia los hechos y las incidencias que nos dan la literatura en el desarrollo de un mundo cada día más exigente de cambios y progreso, ya que la literatura como vehículo del pensamiento juega un papel muy importante, en sus diferentes vertientes educativas, (grafica, escrita, visual, artística, cine, etc.), para el desarrollo de los pueblos, como es sabido históricamente y más ahora en un mundo más tecnológico donde la comunicación en sus alcances y avances como tal han eliminado grandes fronteras.
Así pues y en un recorrido por la historia literaria, enmarcada en las diferentes etapas del discurrir vivencial a través de los diferentes escenarios en el tiempo; con sus cambios inherentes y sus inverosímiles manifestaciones materiales en metamorfosis de renovaciones constantes como la historia misma, dejándonos sus huellas indelebles.
Hemos de saber que en un análisis profundo de la historia de la literatura, nos permite entender que tradicionalmente los cambios en este ámbito se han tomado décadas antes de ser asimilados en su naturaleza intrínseca, surgiendo con identidad patentada en los estilos de los precursores de estas siempre nuevas corrientes literarias; percepción que en el hoy, era de las comunicaciones y las tecnologías acelera de hecho la cronología perceptiva al repercutir lo que se publica en tantos escenarios y lugares de manera simultánea por y a través de la magia de las redes del Internet.
Vislumbrándose oportunidades en los diferentes géneros, aprendemos que cada expresión literaria siempre pudo educar, enseñar algo, ya sea: ficción, místico, surrealismo, épico, barrocos, imaginarios, realismo fantástico y mágico entre otras corrientes en la literatura de América Latina y su historia. Hoy día disfrutamos de lo que es el Realismo Fantástico dicho movimiento nos trajo de manera emotiva e interesante la época de mayor esplendor en la literatura de nuestra América Latina siendo esto nuestro mayor motivo de orgullo en la literatura regional.
El Realismo Fantástico: identidad literaria de los pueblos latinoamericanos plasmada en leyendas, presagios y manifestaciones folklóricas que describen su colorida realidad en espacios que por sus diversidades existenciales y fortuitas evidencian épocas, palpables y científicamente identificables aun viviéndose en un mismo tiempo, hallándose remarcadas diferencias de un pueblo al otro; en un viaje por nuestros pueblos dan la idea de que viajamos en el tiempo, al ver con fascinación los cambios apreciables en relieve de un criollismo creativo, tangible en sus coloridos y folklores autóctonos.
Ahora en un mundo más cambiante que nunca, los escritores juegan un papel importante en el desarrollo de las ciencias de las tecnologías; van haciendo de la literatura el vehículo idóneo para introducir nuevas perspectivas y fascinantes realidades en los resultados fantásticos de los avances de los pueblos y con la ayuda de las avenidas de la información tecnológica dándose que sean estos percibidos como son, parte de nuestra realidad existencial y emotiva.
Haciendo a la sociedad por ende, de manera interactiva y conmutativa testigo y parte en los cambios que se dan a diario en el mundo; en la que vamos aprendiendo, como aplicar y adecuar lo nuevo a nuestras necesidades en el día a día

