La Habana,. EFE. La moda de aprender chino ha llegado a Cuba tras el auge de sus relaciones con Pekín en los últimos años y la creación del primer Instituto Confucio del país, donde unas 250 personas estudian la lengua pensando en el futuro o por puro placer». Al igual que en otros países de América, como Argentina o Estados Unidos, el aprendizaje del idioma mandarín en la isla despegó y ha causado sorpresa porque demuestra el vivo interés de los cubanos por China, más allá de su comida, su medicina tradicional o las artes marciales.
Directivos del Instituto Confucio de La Habana, inaugurado en 2009, dijeron a Efe que en septiembre pasado abrieron una matrícula discreta creyendo que sobrarían plazas, pero decenas de personas hicieron cola, vendieron turnos y durmieron en las afueras de la institución para poder apuntarse.
En junio pasado se realizó por primera vez en Cuba el examen oficial de chino (HSK) y, aunque la convocatoria no se divulgó, se presentaron 128 cubanos en los distintos niveles.
En el Barrio Chino de La Habana, donde actualmente unas 80 personas estudian el mandarín, la demanda de plazas ha crecido en los últimos cinco años principalmente por parte de jóvenes y se han tenido que organizar pruebas de aptitud».
Antes las personas se acercaban más bien por curiosidad, dado que se trata de un idioma raro, y no tanto por necesidad o interés. Pero tras las relaciones con China las cosas han cambiado, dijo a Efe Miriam Pérez, quien desde hace 15 años imparte esa lengua. Existen tres centros de enseñanza del idioma oficial chino en Cuba, todos en la capital, pero solo cuenta con profesores nativos el Confucio.

