“Veo con orgullo y felicidad a mi papá, lo disfruto muchísimo, lo amo, he aprendido todo de él, como a ser humilde, es mi ídolo”, son las palabras con las que Alex David, de 12 años, hijo único de “El salsero de ahora”, Alex Matos, describe emocionado a su padre.
Ambos acostumbran a divertirse juntos en el tiempo libre del artista, jugando baloncesto y en uno de estos juegos compartieron con Qué Pasa! un poco de su relación padre-hijo.
Mientras el adolescente describe a su padre como “un ser humano excelente y bueno con los demás”, el intérprete de “Lo malo se va bailando” lo mira emocionado, las lágrimas asoman a sus ojos, a punto de salir, como una muestra del gran amor que tiene por su hijo.
A pesar de que el niño vive con su madre, Matos es su diversión, trata siempre de que lo vea como un ejemplo a seguir y, por eso, destaca que algo fundamental en su desarrollo es la educación. “Yo puedo dejarle todos los millones, pero no se trata de eso, yo lo que quiero legarle es educación, que estudie lo que quiera estudiar, pero que lo haga”.
Matos sostiene que ser padre es un compromiso, una responsabilidad que lamentablemente muchos no asumen, sin embargo, asegura que se está cometiendo un gran error en la sociedad y es que solo se obliga a los padres a cumplir económicamente.
“Hoy día la mayoría de los problemas vienen por los hogares disfuncionales, donde falta uno de los padres, entonces qué pasa, si solo se obliga al padre a que mantenga a su hijo, él solo va a depositar el dinero y se va a desentender”, expone el salsero, al tiempo de añadir que esa misma ley debiera exigirles que compartan con sus hijos, para que estos sientan que hay una comunicación y que están pendientes de ellos, aunque haya un problema de pareja.
Analiza que por eso hay madres que cumplen los dos roles, porque existen padres que cuando se divorcian también lo hacen de los hijos, no obstante, lo más grande es que esos mismos padres cuando sus hijos logran triunfar son los primeros que aparecen diciendo “ese es mi hijo”.
Manejos de formación
En el desarrollo de la niñez de Alex David sus padres nunca le han puesto las manos, dice el salsero.
“No hemos tenido la necesidad, porque él es muy aplicado”, aunque, aclara, siempre hay que estar encima él.
El niño es un buen estudiante, con 12 años pasó a primero de bachillerato con buenas calificaciones. “Siempre trato los fines de semana de compensar esa aplicación, vamos al cine, jugamos baloncesto, dominó, porque trato de complacerlo. Me siento sumamente orgulloso de tenerlo a él como hijo”.
Cuando en dos ocasiones su hijo se descuidó con las materias en la escuela, cuenta que la mejor forma de hacerle entender que esto no debía pasar fue quitándole las cosas que le gusta hacer.
Cuenta que los fines de semana que no tiene compromisos se la pasan juntos. “Ahora que está en vacaciones tenemos alrededor de tres semanas compartiendo, y desde que me levanto lo primero que le pregunto es si tiene hambre, nos ponemos en pie y oramos”.



